La Universidad de los Trabajadores
Impa es una fábrica metalúrgica recuperada por sus trabajadores hace unos 12 años, con algunas particularidades. Funcionan, allí, gratuitamente un centro cultural, un centro de salud y un bachillerato popular de jóvenes y adultos. Ahora, trabajan en un nuevo y ambicioso proyecto: la Universidad de los Trabajadores. La presentación en sociedad del proyecto se realizó con la presencia de referentes obreros como Víctor De Gennaro (CTA), Hugo Yasky (CTA) y Armando Jaime (CGT de Salta), el diputado Eduardo Macaluse (SI), Hugo Trinchero (decano de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA) y los gremios docentes UTE Capital y Ctera Nacional, entre otros. “El lanzamiento de la Universidad de los Trabajadores es consecuencia de la decisión política de los trabajadores de Impa, de tener un espacio abierto al conjunto de nuestro pueblo y de la clase obrera, y que atienda a sus necesidades de educación, cultura y salud”, sostuvo Eduardo ‘Vasco’ Murúa, uno de sus mentores.
El proyecto tomó vuelo en medio de una de las tantas luchas por la conservación de Impa en manos de los trabajadores. En lugar de replegarse ante la crisis, sus trabajadores fueron por más. En una reciente entrevista, el psicoanalista Alfredo Grande, uno de los promotores de la Universidad, sostiene: “Tiene que ver con generar una opción universitaria para y con los trabajadores. Con trabajadores no nos referimos al concepto más amplificado del trabajo, porque desde ese lugar casi todos seríamos trabajadores. Sino trabajo ligado a la producción de bienes y servicios. Lo que en algún momento se llamó clase obrera y que algunos se empeñan en darla por inexistente. Habiendo tantas universidades de los explotadores es necesaria una respuesta científica, académica y política. A esa respuesta la llamamos Universidad de los Trabajadores.”
El bachillerato. Desde Impa entienden a la educación como una herramienta de lucha y disputa con el orden establecido y sostienen que habitualmente las instituciones educativas no incluyen al conjunto de los trabajadores. Más bien, tanto ellos como sus hijos terminan siendo expulsados por el sistema educativo. De hecho, fueron los trabajadores de Impa los primeros en impulsar los bachilleratos populares dentro de la fábrica. Desde aquel momento, no sólo los trabajadores, sino que muchos jóvenes y adultos han terminado sus estudios secundarios gracias a esta herramienta disponible a toda la comunidad.
Con el tiempo, otras fábricas recuperadas como la Maderera Córdoba o Gráfica Chilavert abrieron sus propios bachilleratos. Hoy, existen más de 30 distribuidos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba. Estudian allí más de 2.000 personas. Doscientas en el bachillerato de Impa. Todos ellos llevaron adelante una larga lucha por el reconocimiento oficial de los Ministerios de Educación de la Ciudad y de la Nación. La ganaron, aunque el gobierno de la Ciudad deba los sueldos de los docentes agrupados en la Cooperativa de Educadores e Investigadores Populares (Ceip) que desde el 2004 trabajan sin cobrar.
La Universidad. Para avanzar en el desarrollo del nuevo proyecto, los trabajadores de Impa convocaron desde un principio al poeta, periodista y escritor Vicente Zito Lema, que ya tiene sobre sus espaldas el haber fundado junto a las Madres de Plaza de Mayo la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo y ser su rector por 3 años. En el último 1° de mayo, Zito Lema afirmó: “La cuestión es cambiar. Los trabajadores quieren tener su propia universidad. No sólo ser objeto de estudio. No sólo que vengan de las universidades a ver cómo funciona Impa. No sólo que hagamos películas y trabajos sobre cómo sufren los trabajadores. Sino que seamos parte de la lucha de los trabajadores para ser realmente seres humanos. Los que quieran participar del sueño de la Universidad de los Trabajadores, aquí tienen su lugar.”
En Impa piensan en una universidad pública y gratuita con la autogestión de los trabajadores. Como en el caso de los bachilleratos, apuntan a lograr la legalidad a través de la legitimidad que da el trabajo puesto en marcha. Por eso quieren lanzarla para el año entrante. Asimismo, ya se están preparando para dar la pelea en el Congreso (las Universidades Nacionales se crean allí) y también para lograr el reconocimiento a través de la Ley Federal de Educación que, al día de hoy, sólo prevé la existencia de universidades públicas y privadas, sin lugar para este tipo de iniciativas. Quizás, el único caso palpable de un proyecto similar haya sido el que esgrimió Juan Domingo Perón al crear la Universidad Nacional Obrera que luego del golpe de 1955 se transformaría en la Universidad Tecnológica Nacional.
Actualmente, desde Impa se trabaja en el acondicionamiento del espacio físico para las aulas y demás dependencias, tanto como en el diseño de las currículas. Están pensadas las carreras en Salud en el Trabajo, Profesorado en Historia, Profesorado en Matemática, Urbanismo y una relacionada con la economía con gestión cooperativa. También se gestiona la realización de convenios con la Universidad Nacional de San Martín y su equivalente de Morón para que, hasta se logre la mentada legalidad, las carreras se oficialicen a través de estas instituciones.
Asimismo, discuten la mejor forma de gestionar la Universidad, para lo cual, desde su perspectiva, deber contar con la mayor participación posible de los estudiantes, docentes, intelectuales y trabajadores. Para ello, analizan varias experiencias de Universidades Obreras del mundo y abrieron el juego a quienes quisieran participar a través de varias jornadas de reflexión y debate que se realizaron tanto en Buenos Aires como recientemente en Mar del Plata. Estas jornadas significaron para estos soñadores un verdadero aprendizaje público, en el que han intervenido cientos de personas que aportaron sus particulares visiones sobre las formas necesarias para construir la educación formalizada.
Próximamente, organizarán el Congreso sobre Trabajo y pensamiento crítico, a realizarse entre el 28 y el 31 de octubre de 2010 en el mismo Impa. Zito Lema afirma: “La Universidad de los Trabajadores nos necesita a todos; que el Congreso muestre, incluso a los que ya no creen en las grandes utopías, que más allá de todos los obstáculos, las necesidades históricas de los trabajadores pueden convertirse en realidad. Depende del esfuerzo y de nuestro irrenunciable amor por las causas justas”.
Existen dos puntos en los que se funda el éxito de la noble iniciativa. Primero, la experiencia acumulada en la gestión de los bachilleratos populares. Y, segundo, el inquebrantable espíritu de estos trabajadores que en 1998 no sucumbieron bajo la noticia del cierre de la fábrica y decidieron tomarla para mantener sus fuentes de trabajo. Hoy, ese mismo impulso los determina a tomar las riendas de su educación y formar una universidad de trabajadores para los trabajadores. Y al que no le gusta, se jode.
• LUCHA, TRABAJO Y CULTURA EN PELIGRO
La Industria Metalúrgica y Plástica Argentina (Impa) se dedica al procesamiento y comercialización de aluminio en sus fases de fundición, laminación, extrusión e impresión. Fundada en 1910 por capitales alemanes y nacionalizada en 1945 por el gobierno peronista, en 1961 se transformó en una cooperativa de trabajo llegando a tener casi 400 trabajadores. En mayo de 1998, luego del vaciamiento de capitales y una amplia acumulación de deudas sus obreros deciden tomar la fábrica. Levantarían así un ícono entre las empresas recuperadas de la Ciudad de Buenos Aires.
Esta nueva construcción estuvo marcada por los ideales de “lucha, trabajo y cultura”. Fue así que abrieron la fábrica a la comunidad, impulsando la formación de un importante centro cultural, el bachillerato popular, el centro de salud, las transmisiones de una TV comunitaria, etc. En estos últimos años, la gestión obrera tuvo sus altibajos. En 2005, un forzado desalojo fue seguido de una nueva toma y recién el pasado año comenzaron nuevamente estas actividades.
Hoy, Impa está nuevamente en peligro. La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial declaró la “inconstitucionalidad” de la ley porteña Nº 2.969 de expropiación de la planta. Es un extraño caso ya que existen 26 leyes de expropiación en la Ciudad de Buenos Aires que son muy similares y sólo ésta fue declarada inconstitucional. Los obreros siguen la pelea legal pero afirman que esta situación dificulta mucho el manejo de la empresa. Desde algunos sectores se observa con suma atención el caso que bien puede entenderse como una avanzada sobre el terreno ganado por las empresas recuperadas. Aún así, estos trabajadores se encuentran unidos ante la adversidad luchando por mantener 56 puestos de trabajo y la vida de los proyectos culturales y educativos que crecen en la fábrica.
