Las respuestas sin responder de Bergoglio

Edición digital 30 de junio de 2011

El cardenal primado de la Argentina, Jorge Mario Bergoglio, deberá contestarle a la justicia todo lo que sabe respecto del robo de bebés. En 1977, el arzobispo le firmó a un hombre que le rogaba por su nieta nacida en cautiverio, una carta de recomendación para ver al obispo auxiliar de La Plata. El documento -que fue entregado por su hija, Estela de la Cuadra, durante su testimonio en el juicio- contradice su propia declaración en causa Esma, donde afirmó que conocía aquellas apropiaciones desde el Juicio a las Juntas. Ahora cuenta con pocos días para responder por escrito más de 150 preguntas que la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y el Ministerio Público Fiscal presentaron ante el Tribunal. Miradas al Sur tuvo acceso al pliego de Abuelas, a partir del cual reconstruye la trama de relaciones que ponen practicamente en evidencia el error o el artificio de Bergoglio.

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Otras notas

  • Consultado acerca del comentario que circuló en algunos medios intentando involucar al Cardenal Jorge Bergoglio a
    la denunciante ONG La Alameda, respecto a su conocimiento previo, o injerencia contra el juez Zaffaroni, su inmediata respuesta fue tajante: “Es inadmisible esa posibilidad.
    Conozco al Cardenal Bergoglio, y esa especulación es absoluta y completamentemente falsa, y si fuera necesario en alguna oportunidad, más adelante”, lo explicaré.

  • Sus defensores se empeñaron de todas las maneras posibles para enredarla diez años y en una semana, en un relámpago de impropia buena voluntad, los hermanos Noble Herrera pusieron patas arriba la causa judicial dando de buen gusto su bendita sangre y su bendita saliva. Se produjo el viernes que pasó, desde las 9.30 de la mañana hasta pasadas las 18.30: en algo más de nueve horas, como larvas rompiendo la crisálida, Marcela y Felipe iniciaron el arduo camino de la comprobación científica para saber si son o no son –incluso en forma provisoria– hijos de desaparecidos.

  • La audiencia oral se había montado con los jueces delante y una figura enorme de la virgen detrás, en la sede del Arzobispado porteño. Era noviembre de 2010 y hacía más de tres horas que Jorge Mario Bergoglio testificaba sobre el secuestro de dos curas jesuitas a su cargo, en mayo de 1976, que pasaron cinco meses encapuchados en la Esma. Había evadido los temas más sensibles con olvidos y explicaciones parciales, cuando una pregunta fuera del guión lo sorprendió con la guardia baja: “¿Cuándo tomó conocimiento de que había niños que estaban siendo apropiados en la dictadura?”.

  • En el fondo de un amplio ambiente de la catedral metropolitana, debajo de un gran tapiz de la Virgen, el hermético cardenal Jorge Mario Bergoglio se refugia en los silencios. No está rezando ni dando misa: está declarando como testigo en la megacausa Esma. El declarante se amparó en sus fueros para evitar los estrados de Comodoro Py, por lo que los jueces del Tribunal Oral Federal Número 5 debieron trasladarse este lunes a la Catedral para escuchar durante cuatro horas las evasivas respuestas del máximo referente de la Iglesia argentina.

  • Cuando Jorge Bergoglio afirma que Buenos Aires es una ciudad coimera, habla con conocimiento de causa. El cardenal primado se lamentó de que muchas mujeres fueran sometidas a la prostitución y no dudó en señalar a Constitución como un lugar emblemático del ejercicio del sexo pago y, según sugirió, de trata de personas.

  • El 30 de abril de 2001, la abogada Alcira Ríos entró a la sede del Juzgado Federal Nº 1 de San Isidro, a cargo de Roberto Marquevich. Debajo del brazo llevaba una denuncia con la firma de Estela Barnes de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. En el escrito se solicitaba el inicio de una investigación judicial sobre la filiación de los hijos adoptivos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble.