Las tres prioridades del gabinete de Dilma

Año 3. Edición número 134. Domingo 12 de diciembre de 2010

Camino al Planalto, Dilma Rouseeff va configurando su gabinete. Para el armado del equipo esta considerando tres grandes líneas: el criterio económico, la coalición de gobierno y la perspectiva de género; punto importante, teniendo presente que será la primera presidenta de Brasil e intentará revertir la magra representación femenina en el parlamento, que a penas alcanza un diez por ciento.
Como línea económica, determinó continuar con el desarrollismo monetarista de Guido Mantega; pero ahora su compañero en el Central será el gaucho Alexandre Tombini y desde Planificación tendrá el apoyo de Miriam Belchior. De esta manera, Dilma intentará mantener una política que a Lula le dio resultados, a partir de una sostenida disciplina fiscal y monetaria, impulsando el crecimiento que le permita generar recursos para redistribuir y así incluir a millones de brasileños/as al consumo. Y para no perder el tinte desarrollista, está tentando a un empresario, Jorge Gerdau, para ocupar Asuntos Estratégicos o el Consejo de Desarrollo Económico.
En tanto que para articular la coalición, esta incorporando miembros del Pmdb al gabinete; mantendrá a Wagner Rossi en Agricultura; reasumirá Edison Lobao en Minas y Energía; y se incorporan Pedro Novais en Turismo; Garibaldi Alves, para Previsión Social y Wellington Moreira Franco, que dirigirá la Secretaría de Asuntos Estratégicos. A su vez, suma a una mujer de ese partido, Ideli Salvatti, quien ocuparía la cartera de Agricultura y Pesca.
Marcar la perspectiva de género en el gabinete es el eje más importante que encarará Dilma en las próximas designaciones. Tratará de cambiar la situación que se presenta en el legislativo, donde la cuota en la nómina de candidatas no tiene su efecto en la elección de representantes, como vemos de 513 diputados sólo 44 son mujeres y en el Senado son 10 de 72.
En ese marco, Dilma buscará cambiar esa tendencia en el ejecutivo, y si bien desde la izquierda avanzada se propone equidad de género para los gabinetes, el objetivo es colocar al menos un tercio en los ministerios, lo que pareciese ser un buen paso, marcando así una impronta de género diferenciado en la gestión de una mujer.
De hecho, Dilma superaría a todos sus antecesores. Desde que Collor de Mello designó como ministra de Economía a su esposa, hasta el gobierno de Lula, la cantidad de mujeres en los gabinetes se contaron con los dedos de la mano. FHC no tuvo más que dos y Lula llegó a tener cinco.
Como señalamos, ya confirmó a Miriam Belchior y a Idela Salvatti; A lo que se suman María do Rosario en DD.HH.; y Helena Chagas en Comunicación Social de la Presidencia. Otros nombres corren como posibles ministras, las Comunistas Jandira Feghali y Manuela D´Avila, esta última para Deportes; o la filósofa Marilena Chaui en Cultura. Incluso mantendrían sus carteras Isabella Teixiera de Ambiente y Marcia Lopes en Desarrollo Social.
Pero como no es sólo una cuestión numérica, Dilma esta obsesionada por buscar mujeres en dos secretarías especiales, la de Igualdad y la de Mujer. Allí intentaría poner una compañera afrodescendiente que aún no encuentra su perfil y en la otra secretaría estuvo en danza el nombre María do Rosario, pero presentaba inconvenientes en el equilibrio interno del PT.
Lo cierto es que Dilma busca encontrar su propio estilo en el gobierno y seguramente es uno de los tantos pasos de cambio que están por venir. Paradójicamente, tendrá a dos hombres como mano derecha, Antonio Palocci como jefe de Gabinete y a Gilberto Carvalho como Secretario General de la Presidencia.

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Otras notas

  • Casi como una metamorfosis kafkiana, devino la mariposa y Brasil ahora comienza a volar con belleza femenina. Aquella joven guerrillera, que padeció la tortura de una dictadura asesina, con el esfuerzo de haberse recibido de economista y haber mostrado su capacidad en la gestión pública, llega a la presidencia luego de haber enfrentado su primera contienda electoral. La flamante presidenta Dilma Rousseff tiene el reto de marcar su impronta en un nuevo gobierno.

  • Pasado el efecto de la caipirinha y entrando en la sobriedad politológica,se debe realizar un análisis de los resultados electorales en las presidenciales de Brasil.Se puede decir,combinando la pasión y las utopías,que la victoria de la ahora Presidenta electa Dilma Rousseff mantiene al país carioca en el eje latinoamericanista,marca la continuidad de un proyecto nacional y expresa el avance en derechos –con la elección de la primera mujer para la presidencia brasileña –.Esta situación no exime de realizar algunas consideraciones.

  • Las tensiones que vive el gobierno de Dilma Rousseff, abren un interrogante sobre los nuevos lineamientos que tomará la gestión. Desde la derrota parlamentaria por el Código Forestal a la salida de Antonio Palocci, la mandataria brasileña redefine sus relaciones con aliados y oposición. Estos nuevos acuerdos perfilan un juego político distinto, que van más allá de un estilo propio diferente a su antecesor. Este diálogo con la oposición abre críticas por parte de aliados, algo que la presidenta intenta contrarrestar con políticas desarrollistas.

  • Siendo la primera mujer en presidir Brasil, Dilma marcó su impronta de género ampliando la participación femenina en los ministerios. Y no sólo elevó la cantidad, sino que les otorgó roles importantes en su gestión.

  • La austeridad, cuando es necesaria, pareciera ser una marca de los gobiernos del PT. En su primer año de mandato, Inácio Lula da Silva anunció una reducción de 14 mil millones de reales, con el objetivo de alcanzar un 4,25% del PIB como superávit primario. Siguiendo un “desarrollismo monetarista”, también desplegó un paquete de 14 medidas para incentivar el crecimiento. Por eso, que el gobierno de Dilma Rousseff encargue a sus ministros un recorte presupuestario no sorprende, de hecho, uno de sus planteos fue sostener la disciplina fiscal.

  • Con el sabor amargo de no haber podido alcanzar la victoria en primera vuelta el domingo pasado, quienes esperaban consagrar a Dilma en la Presidencia deberán realizar un balance sobre los resultados en pos de encarar el nuevo objetivo. Sin embargo, ese análisis parte de un buen resultado. Ya que el PT ganó 4 Estados y podría llegar a los 6; además, subió de 8 a 14 senadores y pasó a ser la principal bancada en Diputados con casi 90. Los partidos de la Coalición sumarían casi 400 de 513 Diputados y 50 de 73 senadores, nada mal para gobernar. ¡A concentrarse en la segunda vuelta!