El discurso que brindó el miércoles pasado Hugo Moyano en el acto en la Plaza de Mayo desnudó las contradicciones que hoy están instaladas en el seno de su espacio y que ponen en tela de juicio la intransigencia desplegada por el líder de la CGT para canalizar sus reclamos ante el Gobierno. Con diferencia de muy pocos minutos, Moyano pasó de exhortar al diálogo, tal como lo hiciera Juan Domingo Perón en aquel histórico abrazo con Ricardo Balbín en Gaspar Campos, al acusar a los Kirchner de haberse exiliado en el sur “para lucrar con la 1050” –una circular dictada en tiempos de dictadura que llevó a muchos propietarios a rematar sus casas por no poder hacer frente a las deudas–. Esa tensión dialéctica expresada por el dirigente camionero es la misma que hoy existe entre sus hombres más fieles y que puede derivar en un debilitamiento aún mayor de su liderazgo y en su capacidad de conducción en el período que se abre con posterioridad al congreso del 12 de julio.
“Si Hugo llamaba al paro general, me bajaba ahí mismo del palco”, le confió a Miradas al Sur uno de los dirigentes sindicales que acompañan desde siempre a Moyano. “Fijate que cuando se nombró a Cristina (Kirchner) –fue el locutor que animó la previa al acto y que la mencionó como “la compañera Presidenta”– hubo algunos silbidos pero nadie la puteó”, completó el dirigente. La discusión interna en el moyanismo hoy pasa por los que entienden que la falta de diálogo del Gobierno fue lo que los empujó a un enfrentamiento sin tregua y los que entienden que esa modalidad lleva a un camino sin salida.
Bastaba tomar nota de algunas acciones sucedidas durante la jornada de aquel miércoles para darse cuenta de estas tensiones. A la par que con su apelación al “exilio en el sur”, el líder camionero cuestionaba tanto a Néstor como a Cristina Kirchner, el gremio de su hijo Facundo Moyano –Sutba– enarbolaba pancartas ilustradas con los rostros de su padre y del ex presidente. A su vez, el diputado Héctor Recalde –abogado de la CGT y aliado histórico del camionero– prefirió presidir la reunión de la Comisión Laboral en la Cámara baja y no concurrir a Plaza de Mayo. Otro dato simbólico lo marca el hecho de que en la ambulancia que lo trajo a Moyano desde la CGT lo acompañaron además de su esposa y su hijo Gerónimo de doce años, el secretario general de la Uatre, Gerónimo Momo Venegas. En tanto que otros dirigentes que son miembros del Consejo Superior de la central obrera, como Julio Piumato, Juan Carlos Schmid y Omar Plaini arribaron al acto por su cuenta.
Con todo, el moyanismo avanza en la realización del Congreso que se celebrará el 12 de julio en Ferro, aunque a esta altura ya nadie puede aventurar con cuántos gremios contará. En este sentido, el textil Jorge Lobais va rumbo a convertirse en una nueva deserción de este espacio. No estuvo presente en el acto del miércoles ni tampoco en el cónclave de secretarios generales que responden a Moyano que se realizó al día siguiente, en un predio del sindicato de los Plásticos. Se trataría de una baja sensible, ya que Lobais ocupa la Secretaría de Políticas de Empleo en el Consejo Directivo de la CGT. Llamativamente, tampoco estuvieron en el almuerzo del jueves Schmid y Plaini. Tras compartir un video del acto en Plaza de Mayo y celebrar el cumpleaños del dirigente petrolero Guillermo Pereyra, los comensales decidieron que harán su congreso, aunque el Ministerio de Trabajo dé lugar a la impugnación presentada por el sector de los gordos del antimoyanismo. Incluso, se decidió que una vez finalizada la elección de congresales que consagrará la reelección de Moyano en el microestadio de Ferro, se llevará adelante un acto en la cancha de fútbol para que el camionero se dé un nuevo baño de multitud.
El antimoyanismo se siente mayoría. Los diferentes sectores que se oponen a la continuidad de Moyano al frente de la CGT coincidieron en caracterizar como “un fracaso” el acto y paro del camionero. Incluso, algunos creen que “se aceleraron los tiempos” para llevar adelante su propio congreso. Es la posición del titular de Upcn, el estatal Andrés Rodríguez. “El fracaso del acto del miércoles ratificó que la mayoría del movimiento sindical no quiere más a Moyano”, le aseguró a Miradas al Sur. “Con la solicitada que publicamos el miércoles demostramos que tenemos 19 sobre 35 miembros del Consejo Directivo. Por lo tanto, tenemos la fuerza suficiente para autoconvocarnos a través de una reunión oficial y formal y llamar a un nuevo Congreso”, completó Rodríguez. El dirigente entiende que para llevar adelante esta convocatoria no es necesario esperar una definición del Ministerio de Trabajo y estima que para mediados de agosto se podrá llevar adelante el Congreso.
Pero no todos creen que los pasos deben darse de esa manera. “No es cuestión de tener dos CGT y menospreciar la parte legal”, le aseguró a este diario un dirigente del sector de los gordos. “La CGT tiene funciones institucionales que son importantes, como la representación en la OIT o la participación en muchos organismos tripartitos que es importante que legalmente quede de nuestro lado. Además, no vamos a regalarle el edificio de Azopardo a Moyano. Por eso, cuando algunos compañeros de otros espacios dicen que avancemos igual para hacer el congreso, sostenemos que es importante cumplir con los pasos legales. No por nada fuimos solamente nosotros los que presentamos la impugnación del congreso que convocó Moyano en el Ministerio de Trabajo”, completó.
La otra cuestión que el antimoyanismo aún debe resolver es quién será el conductor de ese espacio. A pesar de que en las últimas semanas cayó la imagen de Antonio Caló, el metalúrgico sigue siendo el dirigente que reúne el mayor consenso. Las dudas pasan por su capacidad de conducción en un escenario que promete ser complicado. “El problema con Caló es que primero se tiene que convencer él mismo de que quiere ser el secretario general de la CGT. Se viene una pelea dura con Moyano y hace falta alguien con mucha firmeza para enfrentarlo. Pero la verdad es que a veces se borra. Cuando (Andrés) (Rodríguez y (Gerardo) Martínez –titular de Uocra– se reunieron con la Presidenta, Caló también había sido convocado pero fue imposible ubicarlo”, remató el dirigente de los gordos.

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