Los disidentes de Assange fundan el sitio OpenLeaks

Año 3. Edición número 134. Domingo 12 de diciembre de 2010
La justicia de EE.UU. busca adaptar la ley de espionaje para poder inculpar al fundador del portal Wikileaks.

Mientras el fundador de Wikileaks, Julian Assange, pasa sus primeros días en una cárcel británica, un grupo de ex colaboradores lanza un portal para competir en el oscuro mundo de las filtraciones convertidas en comodities.
Al sitio OpenLeaks –que empezará a operar este lunes–, lo maneja Daniel Domscheidt-Berg, un alemán radicado en Suecia que fue vocero del hacker australiano, lo cual no parece una casualidad. Tampoco lo es que, al enterarse, el juez Howard Riddle –sin fundamento legal– haya intentado poner a Assange en confinamiento solitario.
El nuevo sitio no tiene sede en Estocolmo sino en Berlín.
Pero por lo demás, parece que los desertores de Wikileaks no han querido asemejarse mucho al buque insignia de las filtraciones. OpenLeaks se diferenciará del sitio original en aspectos de gestión y publicación de contenido. Más que filtrar los documentos directamente, OpenLeaks aspira a convertirse en intermediario entre organizaciones y filtraciones.
Julian Assange está detenido en Londres bajo la sospecha de violación, pero no de secretos sino de señoritas. El hombre que puso en jaque a la diplomacia norteamericana es requerido en Suecia para ser interrogado por dos presuntas agresiones sexuales, una de las cuales parece reducirse a una acusación de haber mantenido relaciones sexuales sin protección y no haber telefoneado a su pareja al día siguiente.
Sin embargo, la acusadora principal, Anna Ardin, no es precisamente una carmelita descalza. Según la revista norteamericana Counterpunch, Ardin “tiene vínculos con los grupos anticomunistas y anticastristas financiados por Estados Unidos. El pasado de Ardin revela conexiones con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que –seguramente–, no ha sido ajena al montaje de la causa sueca.
Según el veterano periodista norteamericano Alexander Cockburn, la CIA también ha evaluado la posibilidad de arrojar a Assange desde un puente o una ventana –que es la forma de asesinato preferida de la Agencia–, pero ha llegado a la conclusión de que, por desgracia, es demasiado tarde para este tipo de solución expeditiva.
De todas maneras, Cockburn aconseja a Assange mantenerse alejado de mujeres demasiado dispuestas a tirarse en sus brazos y, sin duda, alejado de los pasos a nivel, los puentes y las ventanas abiertas.
Assange probablemente será sobreseído de las causas armadas en Suecia, pero lo que no está tan claro es cómo le irá a manos del furioso gobierno norteamericano. El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, ha anunciado que el Departamento de Justicia y el Pentágono están llevando a cabo “una investigación criminal activa y continuada” en relación con la última filtración, y lo hacen con arreglo a la propia Ley de Espionaje. Consultado sobre cómo Estados Unidos podría juzgar Assange, un ciudadano no estadounidense, Holder prometió “colmar con rapidez las deficiencias en la actual legislación estadounidense...”
En otras palabras, se está reescribiendo la Ley de Espionaje, con Assange como objetivo, y en poco tiempo, si no lo ha hecho ya, el Presidente Obama –que como candidato prometió transparencia en el Gobierno– firmará una orden autorizando la captura de Assange y su traslado a la jurisdicción estadounidense.
Si Washington elige arrestar a Assange, criminalizar las actividades de Wikileaks y reforzar la seguridad de los documentos más o menos secretos, esa respuesta equivaldría a aplicar los mismos métodos que China, país que recientemente detuvo a varias centenas de hackers quienes, en realidad, no eran más que internautas que buscaban comunicar verdaderas informaciones en línea. Si sigue este ejemplo, Estados Unidos se verá señalado y burlado.
La ironía es que las miles de comunicaciones diplomáticas publicadas por Wikileaks no constituyen revelaciones relevantes que atenten contra la seguridad del imperio estadounidense. Los archivos de Wikileaks contienen unos 261 millones de palabras, equivalentes a 3.000 libros. Esos documentos revelan las entrañas del imperio estadounidense, la infiltración política de Estados
Unidos en casi todos los países, incluso en supuestos estados neutrales como Suecia y Suiza.
En realidad, el mérito de los documentos es que ponen en negro sobre blanco la manera en que las embajadas de Estados Unidos mantienen una estrecha vigilancia sobre sus anfitriones, y han penetrado los medios de comunicación, el negocio de armamentos, el del petróleo y los servicios de espionaje y maniobran para colocar a las empresas estadounidenses en una situación de ventaja.
La mayoría de los analistas internacionales reconocen el valor histórico que tienen los documentos de Wikileaks, pero observan también su escaso valor estratégico: gran parte de las informaciones eran conocidas.

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Otras notas

  • El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, apeló ante la Alta Corte de Londres el fallo emitido la semana pasada por un juez británico de extraditarlo a Suecia, país que lo reclama por cuatro presuntos delitos de agresión sexual, anunció una fuente judicial. Un funcionario de la Corte confirmó que los abogados, que tenían hasta este jueves de plazo para recurrir el fallo, presentaron los documentos necesarios, pero indicó que todavía no se ha fijado una fecha para examinar la apelación.

  • Nos habían advertido que esperáramos trucos sucios. Ahora ya tenemos el primero”, advirtió Julian Assange –fundador del sitio de internet Wikileaks, especializado en la publicación de filtraciones del Pentágono norteamericano– a través de su cuenta en Twitter. La declaración desde la clandestinidad de Assange retrucó el procesamiento de la Fiscalía sueca dictado ayer contra su persona por dos acusaciones diferentes, una por acoso sexual y otra por violación.

  • Bank of America, el banco que recientemente se sumó a otras entidades financieras que se negaron a procesar pagos destinados a Wikileaks, se prepara ante lo que podría ser una nueva oleada de filtraciones sobre los abusos de la industria bancaria. Estas revelaciones, que podrían concernir a esta entidad de forma directa, ya han sido anunciadas por Julian Assange, el creador del sitio.

  • El sábado pasado fue un día soleado en Londres y las multitudes se dirigían en masa a Wimbledon y a la Regata anual Henley. Mientras tanto, Julian Assange, el fundador del sitio web Wikileaks.org, se dirigía en tren desde su arresto domiciliario en Norfolk, a tres horas de la capital, hacia el auditorio Troxi, de Londres, para reunirse conmigo y con el filósofo esloveno Slavoj Žižek para participar en una conferencia pública acerca de WikiLeaks, el poder de la información y la importancia de la transparencia en el sistema democrático.

  • El golpe fue certero y demoledor. Sin derramar una gota de sangre, un ex hacker devenido en militante de la información asestó el pasado domingo una formidable derrota a la maquinaria bélica de la mayor potencia militar del planeta. La publicación de 92.000 documentos secretos sobre la guerra de Afganistán por parte del portal WikiLeaks puso a los Estados Unidos y al Pentágono al borde de una catástrofe informativa equivalente al ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York.

  • El fundador del portal WikiLeaks, Julian Assange, en libertad condicional a raíz de su proceso de extradición a Suecia, recibió ayer de manos de un banquero suizo dos discos rígidos con los detalles de las cuentas bancarias de 2.000 personalidades ricas y famosas sospechosas de evasión fiscal.
    En una rueda de prensa realizada en Londres, el banquero Rudolf Elmer entregó los discos a Assange antes de volver a Suiza, donde será sometido a juicio acusado de robar información de un banco.