En el medio de la polémica entre el Gobierno y Techint, suscitada luego de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner decidera incorporar en él directorio de Siderar al economista Axel Kicillof, resulta muy interesante analizar los números de esta empresa subsidiaria de Techint, cuyos resultados son sin dudas escandalosos. Los balances contables de los últimos 10 años, obtenidos de la Comisión Nacional de Valores (www.cnv.gob.ar) muestran que entre 2001-2010 Siderar acumuló y no distribuyó ganancias por 7.911 millones de pesos, de los cuales 2.054 millones pertenecen a la Anses. También revelan que en esos 10 años, a pesar de que la facturación de Siderar aumentó doce veces y el precio del acero aumentó por diez, su planta de personal se mantuvo estática, en unos 5.347 empleados. Siete empleados menos que en el 2001.
Adentrando en los fríos números de Techint, que en la Argentina detenta el monopolio del acero laminado caliente y frío, se puede ver que entre 2001-2010 la facturación de Siderar pasó de 777 millones de pesos a 9.553 millones. O sea, registró un aumento de ¡doce veces en pesos y tres veces más en dólares! Este espectacular incremento fue posible porque durante esta década, el precio promedio de la tonelada de acero vendida por Siderar se incrementó astronómicamente. Pasó de 404 pesos la tonelada a 3.922 pesos. Es decir, aumentó diez veces. Hecho que afectó a todos los consumidores de este insumo básico de la industria (automotrices, construcción, metalúrgicas, herreros, etc.) quienes durante todo este tiempo vieron cómo el hierro monopólico de Siderar aumentaba continuamente. A punto tal que, en febrero pasado, el gobierno, aplicando la Ley de Abastecimiento, tuvo que frenar una serie de nuevos aumentos que pretendía imponer la siderúrgica de Techint.
Este aumento sideral en el precio del acero, muy superior al incremento del dólar o euro, le permitió a Siderar acumular, durante toda esa década, millonarias ganancias. Concretamente, como lo muestran sus balances, de una pérdida 125 millones de pesos registrada en el 2001, pasó a obtener en el 2010 ganancias brutas por 2.760 millones de pesos, y ganancias netas por 1.787 millones, después del pago de nada menos que 973 millones de pesos por impuesto a las ganancias. Es decir, el resultado negativo de su balance, se transformó en un resultado positivo 22 veces superior.
Concretamente, tras su balance negativo de 125 millones de pesos en el 2001, con la llegada de Eduardo Duhalde, Roberto Lavagna y la mega devaluación y pesificación, las cosas cambiaron radicalmente para Siderar. Así en el 2002, uno de los peores de la historia argentina en términos económicos y sociales, la empresa de los Rocca pasó a tener una ganancia neta por 117 millones de pesos. Que trepó a 442 millones en el 2003; 1.342 millones en el 2004; 1.164 millones en el 2005; 1.342 millones en el 2006; 1.356 millones en el 2007; 1.366 millones en el 2008; 714 millones en el 2009 –plena crisis financiera mundial–; y 1.787 millones en el 2010.
Estos números dejan en evidencia, que en el período 2001-2010, la siderúrgica de Techint ganó siempre y mucho en la Argentina. A costilla del consumidor local, que no pudo comprar otra chapa, hierro o clavo, que no provenga de la mano de Rocca, al tener Techint el monopolio del acero, y estar obstaculizada su importación.
Ganancias retenidas. Lo anterior no es todo. Hechos más graves saltan a la luz en los balances de Siderar. En estos diez años, fruto del enorme aumento del acero, la empresa de Techint declaró ganancias brutas por 14.355 millones de pesos (el 20 % de las ventas). De los cuales pagó 4.865 millones de impuesto a las ganancias, y otros 1.579 millones por distribución de ganancias en efectivo (equivalentes sólo al 3% del total de las ventas). Con lo cual, quedaron en las arcas de Siderar, 7.911 millones de pesos de ganancias netas que no se distribuyeron y cuyo 26%, 2.054 millones de pesos, pertenecen al Anses. Organismo que nunca recibió un centavo por ellas, y que fue el gran perdedor en este esplendoroso negocio del acero, controlado en la Argentina por Techint.
Gracias a esta anómala retención de ganancias, dispuesta por la familia Rocca, controlante del 60% de Siderar mediante la firma San Faustín NV (constituida en el paraíso fiscal de las Antillas Holandesas) entre el 2001-2010 el patrimonio neto de Siderar se incrementó casi 20 veces. Pasó de 485 millones de pesos (2001) a 10.012 millones (2010). Cifra que el primer trimestre del 2011 se incrementó a 10.841 millones de pesos, o sea casi 22 veces más que en el 2001.
Y hay más. De esas millonarias ganancias no distribuidas, de las cuales 2.686 millones son del Anses, Siderar tiene invertidos unos 2.400 millones en títulos de deuda pública extranjeros y otras inversiones financieras. Y otros 2.400 millones en inversiones que el grupo Techint posee en el exterior. Con lo cual, una parte sustancial de los dividendos obtenidos por Siderar, fruto de los exorbitantes precios internos, no sólo no se distribuyeron entres sus accionistas, sino que fueron reinvertidas por Techint en el exterior, en especulación financiera u otros proyectos de la compañía. Con lo cual el famoso derrame de la burguesía nacional, se vuelca hacia el exterior.
Este desinterés de Techint por el desarrollo nacional, se refleja también en los indicadores laborales de la empresa. Los balances muestran que entre el 2001-2010, la facturación por empleado pasó de 145 mil pesos a 1,8 millones de pesos. O sea, aumentó 12 veces. Razón por la cual, cada tanto puede conceder jugosos aumentos, dado que el gasto laboral en sus balances sólo representa el 10% de sus ventas netas. Además, a pesar de estos exorbitantes ingresos, y de no repartir el grueso de las ganancias entres sus accionistas, durante estos diez años, Siderar no creó un solo puesto de trabajo. Por el contrario, su nómina laboral en el 2010 fue de 5.340 empleados, siete menos que en el 2001 (5.347). Incluso, entre el 2002-2006, años en que su facturación se acrecentaba raudamente, la nomina llegó a bajar a 4.729 empleados. 618 empleados menos que en el 2001.
Las intenciones de Paolo. El viernes pasado, en su columna Panorama Empresario en el diario Clarín, el periodista Marcelo Bonelli, reveló que en estos dos últimos años, luego de la estatización de las Afjp, el Grupo Techint le había ofrecido reiteradamente al Anses comprarle todas las acciones que este organismo tiene en Siderar. Para lo cual, Techint propuso pagar la “millonaria cifra de 2.871 millones de pesos”. Propuesta que fue rechazada por el Gobierno. Si esto fuere así, esto implicaría un grave intento de defraudación por parte de Techint y los Rocca. Por una sencilla razón: Techint pagaría la parte sustancial de las acciones de Siderar, con las ganancias obtenidas y no distribuidas por Siderar, perteneciente a la Anses, y que trepan a 2.054 millones de pesos. Es decir, que la compra se iba a realizar con la misma plata del Anses. Propuesta que para su viabilidad requería o requiere, que el director de la Anses en Siderar, no responda a los intereses de la Anses, sino a los de Techint.
Conforme los números que surgen del balance, de haber sido honesta la propuesta de los Rocca, su oferta de compra debería haber trepado a por lo menos 4.335 millones de pesos. 2.054 millones correspondientes a las ganancias no distribuidas y 2.281 millones por el valor libro de las acciones pertenecientes a la Anses.

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