Los estudiantes no festejan en Chile
Ni siquiera el Día del Estudiante y el inicio de la primavera parecieron conmover al gobierno del presidente Sebastián Piñera. Ya pasaron cuatro meses del inicio del conflicto universitario, y tras media docena de paros gremiales y más de treinta movilizaciones nacionales, Piñera no cede a los reclamos juveniles y la resolución de la crisis educacional chilena entra en una acelerada dinámica de contrarreloj ya que se aproxima el fin del calendario escolar. En concreto, el próximo 7 de octubre está marcado en rojo en todas las agendas ciudadanas. Ese día, como todos los años en Chile, finaliza el segundo semestre escolar; los profesores deberían tomar exámenes, entregar notas. Evaluaciones que, acorde a las reglas de un régimen arancelado, determinarán la continuidad o no de los créditos que alivian el bolsillo de unos setenta mil estudiantes de grado o posgrado. “Es poco responsable pretender aprobar un semestre académico cuando los estudiantes no han participado, por motivos excepcionales, en el proceso formativo”, advirtió este fin de semana el decano de la Universidad de Temuco, Alberto Vásquez, además de exigir al Palacio de La Moneda ser “más contemplativo” con la Fech (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, equivalente a la FUA argentina). Pero, siguiendo órdenes expresas de su jefe mientras participaba de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el portavoz presidencial, Andrés Chadwick, retrucaba al Consejo de Rectores que “una marcha más, una marcha menos, una marcha más grande o una marcha más pequeña no va a cambiar nuestra postura. El 7 (de octubre) se cierra el semestre”.
Por otro lado, según un anticipo exclusivo del diario La Tercera, los rectores presentarán mañana en el Ministerio de Educación (Mineduc) una nueva postura que desafía los plazos evaluatorios fijados por el gabinete de Piñera: “El planteamiento será que, tras hacer análisis legales respecto al financiamiento estudiantil, las becas de aranceles y créditos son anuales y, por lo tanto, la fecha de octubre puede trasladarse sin ningún inconveniente. Esto, pese a que el Mineduc les ha señalado que no se pueden entregar recursos por servicios no prestados”. Paralelamente, las voces de la última gran concentración universitaria –más de cien mil personas desbordaron las calles de Santiago– también se refirieron a la polémica desatada por el inminente cierre del ciclo semestral. Daniela, que marchó junto a sus compañeros y compañeras de Informática, aseguró al semanario Punto Final que “me da lo mismo perder el año, porque no estoy ni ahí con estar pagando diez años un crédito”. Y Felipe, un rubio alto de la Universidad Tecnológica, agregó: “Lo que a mí me preocupa es el tema de las becas, si me la quitan, no puedo seguir estudiando”.
Así están las cosas en Chile, dos bloques enfrentados –el del gobierno y el de los estudiantes– continúan cinchando la soga y midiendo fuerzas. El problema –en este caso, para la gestión Piñera– es que sondeos, movilizaciones y hasta ciertas actitudes de la prensa monopólica se están volcando a favor de los jóvenes. Mientras que, en clave novelesca, La Tercera posteó en su portal un video para que los lectores conozcan “el ángel guardián de Camila Vallejo” –“Es la sombra de la líder del movimiento estudiantil, la bella estudiante de Geografía no da un paso sin que él lo sepa”, acota el medio en la bajada del título–, las últimas encuestas registran que la popularidad de la Fech entre la ciudadanía “trepó treinta puntos en los últimos tres meses”. Incluso, fuentes del oficialismo reconocieron al matutino El Mercurio su sorpresa por la amplia convocatoria de la última marcha ya que el movimiento se presumía desgastado, luego de que otros hechos periodísticos coparon la agenda, como el accidente aéreo que les costó la vida a 21 personas en el archipiélago de Juan Fernández. “El propio Piñera manejaba sondeos internos que mostraban un supuesto repunte en su popularidad”, pintó el grado de confusión que reina en el gobierno un cronista de dicho diario.
Así están las cosas en Chile, quizás el 7 de octubre miles de estudiantes pierdan el año. Pero, un graffiti de una pared cualquiera en una calle de Santiago se mofa con gallardía de la situación: “Nuestros hijos no pasarán de curso, pero sí pasarán a la historia”.
