Los ganadores del modelo neoliberal

Año 3. Edición número 139. Domingo 16 de enero de 2011

El complejo entramado de empresas nacionales, compañías extranjeras, bancos locales y entidades financieras internacionales que impulsaron el endeudamiento público durante los años de plomo consolidaron una burguesía transnacional, cuyo costo pagó el conjunto de la sociedad. Fueron los ganadores del modelo que arrancó con la Ley de Entidades Financieras y que tuvo otro hito fundamental el 15 de julio del ’77 con la Ley 21.599, que disolvió la Confederación General Económica (CGE). En el núcleo de ese grupo estaban las familias Pérez Compac, Rocca, Macri, Soldatti y Roggio; además de la tradicional oligarquía asociada al complejo agroexportador encabezado por firmas como Cargill y Bunge & Born.
Los grupos en cuestión mantuvieron vínculos privilegiados con el Estado y estrechas relaciones con el sistema financiero. El primer factor les concedió la protección para operar en condiciones oligopólicas, fijando precios y acrecentando ganancias. El segundo, los proveyó de la liquidez que les permitió explotar las diferencias entre las bajas tasas de interés internacionales y las altas tasas locales. Además, la diversificación les posibilitó reorientar sus inversiones hacia actividades más rentables, según las necesidades del momento. La evolución de esos conglomerados constituyó la contracara de las pequeñas y medianas empresas, arrasadas por la apertura comercial indiscriminada y el achicamiento del mercado interno. Los seguros de cambio y la socialización de la deuda les garantizaron la irreversibilidad de los hechos. Ya en democracia, como capitanes de la industria, presionarían para conseguir la impunidad.
Pocos marcos jurídicos son los que subsisten sin grandes modificaciones desde la época de la dictadura. Sin embargo, dos siguen en pie. La influencia de ambos condiciona las decisiones económicas y el rol del Estado. Ambos institutos legales constituyeron el eje principal sobre el cual José Alfredo Martínez de Hoz y sus colaboradores construyeron el andamiaje legal que habilitó la apertura financiera y comercial que, en los años noventa, ya bajo el Consenso de Washington, profundizó y perfeccionó el gobierno de Carlos Menem. Se trata de dos piezas claves. Una es de ellas es Ley de Entidades Financieras. La otra: la Ley de Inversiones Extranjeras. Dos hermanas nacidas al amparo del golpe de marzo del ’76.

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Otras notas

  • La relación de Paolo Rocca con el Gobierno Nacional nunca fue cordial. En el mundo empresario aseguran que el distanciamiento irreversible comenzó por un supuesto apoyo financiero del factótum del Grupo Techint a la campaña presidencial de Roberto Lavagna. El hecho, sin embargo, no le impidió desgranar elogios a Néstor y Cristina Kirchner hacia mediados de 2007, incluido un público agradecimiento, cuando necesitó de sus gestiones ante el presidente venezolano Hugo Chávez por la nacionalización de Siderúrgica del Orinoco (Sidor).

  • En general, el acceso al crédito ha sido negado a los empresarios nacionales y a los pymes en particular, en las condiciones (montos, plazos, garantías, requisitos) y en costos adecuados con sus necesidades.

  • La ley de Servicios Financieros para el Desarrollo Económico y Social propone centrar la regulación financiera según las necesidades de los usuarios. Establece que la actividad financiera es un servicio público, puesto que tiene todas las características que lo definen en este sentido. Ello no implica que no pueda ser prestado por entidades lucrativas, pero bajo determinadas orientaciones para que la actividad tenga un impacto positivo en la economía.

  • Las altas tasas de rentabilidad que exhiben las empresas extranjeras y el creciente flujo de divisas que envían hacia sus casas matrices, acosadas por la complicada situación que atraviesan Europa y Estados Unidos, puso de relieve, en el marco del sostenido crecimiento de la economía local, la necesidad de atender un fenómeno que erosiona las reservas del Banco Central y resta recursos productivos al desarrollo económico.

  • Cómo puede ser que sigamos regulados por Martínez de Hoz y Domingo Cavallo? Hoy, debemos pensar diferentes perspectivas para el sistema financiero”, señaló el economista Rodrigo López, integrante del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (Cefidar). Fue durante la presentación del trabajo La regulación de la banca en argentina (1810-2010). Debates, lecciones y propuestas, que elaboró junto a Guillermo Wierzba, titular de la entidad.

  • Reformar la Ley de entidades financieras es un imperativo de orden económico, moral y legal. Esto es así, porque la norma fue dictada durante la dictadura militar y permitió impulsar el nefasto proceso de vaciamiento del país instrumentado por José Alfredo Martínez de Hoz.