Los medios le marcan la cancha a Rousseff

Año 4. Edición número 174. Domingo 18 de septiembre de 2011
Plenario. El congreso del PT levantó polémica al proponer discutir una ley de medios.
Una referencia a una ley de medios durante el Congreso del PT desató una escalada mediática en Brasil.

Concluido el IV Congreso Nacional del Partido de los Trabajadores, medios gráficos y televisivos reaccionaron fuertemente contra una iniciativa aprobada en el mismo. Impulsar una democratización de la comunicación lo presentaron como un intento de sancionar una ley de “control de prensa”, idea que fue replicada por informativos argentinos. Por el contrario, la moción votada sostiene: “Con la presidenta Dilma, ahora es fundamental profundizar y dar continuidad al proceso democrático de revisión del marco regulatorio del área de las comunicaciones y de las políticas públicas que promuevan la inclusión de los brasileños, la diversidad cultural y el desarrollo económico de sectores envueltos en el proceso de avances tecnológicos”.
Es claro que democratizar no es controlar, sin embargo, el punto se transformó en la estrella del debate político en los medios, quienes insistieron en que se pone en peligro la libertad de expresión. Como respuesta, Paulo Bernardo, actual ministro de Comunicación, salió a poner paños fríos al respecto y dejó en claro que no es prioridad del gobierno de Rousseff, al decir: “Es importante separar la posición del partido de la del gobierno”. El funcionario aclaró al diario O Estado de São Paulo que el pedido del PT: “No habla del control de la prensa ni significa un atentado a la libertad de prensa (…) lo que existe es una polémica, con los medios de comunicación. Así como los medios pueden criticar al PT, el PT puede criticar a los medios”. De hecho, una declaración de la misma Dilma, quien oportunamente sostuvo: “Prefiero el ruido de los periódicos al silencio de las dictaduras”, fue tomada como un distanciamiento de la mandataria de la propuesta del PT e incluso del mismo partido.
Igualmente, se instala un debate sobre la ley de medios en Brasil; y cualquier parecido con nuestro país no es casualidad. Es claro que promover inclusión no es controlar, pero implica modificar un esquema concentrado que diseñó la dictadura militar (1964-1985), para hacer efectivo el control de los medios, que avanzó sobre la pequeña prensa y fortaleció la comunicación masiva.
En 1965 creó la Televisión Globo, acompañada por un diario que alcanzó una distribución de nivel nacional, el Jornal Nacional. Con la sumatoria de otros espacios informativos formarían la Rede Globo, ese mismo monopolio que nació para vigilar y que hoy manifiesta oponerse a un supuesto control. Incluso, esta red multimedia, con sus 122 emisoras propias y afiliadas, llega a casi la totalidad de la población. Consolidación geoestratégica, que intenta dar sentido nacional al federal y regional Brasil, casi como un aparato ideológico althuseriano.
El Grupo Globo con su alcance territorial, además de la capacidad de instalar e imponer temas políticos, su accionar no se agota allí, sino que imparte una construcción cultural e imaginaria, desde sus telenovelas y producciones audiovisuales, donde difunde un fuerte contenido orientado con un claro sesgo social y político. Además, la concentración de los medios alcanza un esquema casi familiar; por ejemplo, los Sirotsky son propietarios del Grupo RBS o los Frías del diario Folha de São Paulo (el de mayor tirada del país); incluso una familia más grande, la pentecostal Iglesia Universal de Reino de Dios, es dueña del Grupo RBS, que implica canales, radios y diarios en todo el país.
Sobre el tema, la socióloga venezolana Julia Mariano Pereira sostuvo, en una entrevista a Telesur, que: “Los grandes medios utilizan la libertad de expresión como una carta blanca que les permitiría manipular la información (…) el gobierno, tanto de Lula como de Dilma, manifestó que se tiene el deber de garantizar la libertad de expresión, pero no la libertad de manipulación (…) como ocurre en Bolivia, donde los medios no pueden hacer manifestaciones discriminatorias, por la multiplicidad de voces, sin embargo, esta medida es catalogada como censura por los grandes medios”.
Hacia la democratización de la información, las nuevas tecnologías juegan un papel importante, de hecho, los debates presidenciales fueron por banda ancha a través de la UOL. Incluso el Boulinha gate, el caso de la bolita de papel arrojada a José Serra –mentira que se presentó como una agresión acompañada con un apósito en una falsa herida–, fue desbaratado con un simple video de un bloggero. Es más, una marcha de apoyo a Rousseff en su lucha contra la corrupción fue convocada por las redes sociales, sin embargo, fue presentado como crítica por los medios, un punto para reflexionar, donde también operaciones de prensa provocan la renuncia de ministros y parecen no dar tregua.

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