Menos plata para obras en la Ciudad

El ejecutivo porteño, además, subejecutó las partidas para obras públicas y equipamiento. Los mayores recursos se los llevan las empresas recolectoras de residuos, en detrimento de salud y educación.

La gestión de Mauricio Macri suma, al proceso judicial en curso que lo tiene como principal imputado, fuertes cuestionamientos al manejo de los recursos de la Ciudad.
La Fundación Estado, Trabajo y Producción (Fetyp), en su último informe sobre presupuesto y deudas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, advierte que la gestión macrista subejecuta las partidas de infraestructura. En 2009, el Ejecutivo porteño destinó menos recursos para erogaciones de capital –destinadas a obras, maquinaria y equipamiento– que en 2008, y utilizó solamente el 67 por ciento de la partida autorizada. Y en el primer trimestre de este año, sólo ejecutó el 6,9 por ciento del monto aprobado para esa finalidad. Sin embargo, hay una partida que recibe la atención privilegiada del ingeniero: los servicios de higiene urbana. En ese rubro, dice el informe de Fetyp, “el Gobierno porteño negocia en forma directa con las empresas recolectoras de residuos prórrogas en el contrato vencido, con aumentos año a año, esquivando el proceso licitatorio nacional e internacional que se había iniciado en la Legislatura”.

Incompetencia. Uno de los criterios para evaluar la gestión del presupuesto en una administración pública es comprobar la capacidad que tienen sus autoridades para hacer realidad el compromiso asumido en materia de recursos y gastos. De esa forma se mide si un gobierno es eficaz o, por el contrario, es incompetente.
La observación de la ejecución del presupuesto en inversión real directa durante 2008 y 2009 da por resultado una foto carnet de la gestión macrista. Mientras que en 2008, el monto aprobado ascendía a 3.266,9 millones de pesos, se dejó sin ejecutar un 22,9 por ciento. En 2009, la partida fue menor: 2.973,7 millones de pesos, de los cuales no se utilizó el 27,8 por ciento.
En 2009, el gobierno de Macri no sólo disminuyó las partidas de inversión real directa, sino que aumentó la parte no ejecutada de las mismas. Entre ellas, nada menos que las destinadas a obras de expansión y ampliación de la red de subterráneos y al desarrollo de la red pluvial.
A la incompetencia en el manejo de los fondos destinados a obras y maquinarias, el actual gobierno porteño agrega el trato discriminatorio en educación, salud y vivienda. Así, mientras se asignan más de 800 millones de pesos a la Dirección de Gestión Privada en Educación, se recorta el presupuesto para la mejora de las construcciones de infraestructura y equipamiento escolar. Tampoco se construyen salas para el nivel inicial, siendo que hay –como advierte Fetyp– “miles de niños sin poder ingresar al sistema, especialmente en las zonas de mayor vulnerabilidad social, incumpliendo la Ley Nacional de Educación con respecto a la obligatoriedad del preescolar”.

Agresión a la salud pública. Después de cinco años con descensos, la tasa de mortalidad infantil aumentó en 2009. El informe de la Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno porteño, de mayo pasado, muestra que durante ese año se registró la segunda mayor tasa de crecimiento en la mortalidad infantil desde 1990. Tal como explica ese informe, este dato no sólo es un indicador de salud, “sino también de otros aspectos sociales, ya que refleja la distribución y disponibilidad de los servicios de saneamiento, salud y educación de la población”. La ausencia de servicio de salud, o su mala prestación, comienza a impactar desde el inicio del embarazo.
En el informe de Fetyp se sostiene que los problemas de gestión en la salud pública se agravaron por la falta de nombramientos, insumos y reparaciones de equipos necesarios. “Sólo se han destinado para construcciones, provisión de maquinarias y equipo hospitalario menos de 85 millones de pesos sobre un total cinco veces superior presupuestado por el Ministerio de Salud Porteño”.
El Hospital Garrahan simboliza la política macrista de abandono de la salud pública. El Ejecutivo porteño dificulta la transferencia del presupuesto aprobado para este nosocomio destinado a asistir a niños y adolescentes, al mismo tiempo que dispone un recorte en la partida destinada a esa institución sanitaria. Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gabinete macrista, justificó la decisión sosteniendo impunemente que ese hospital también atiende a chicos que no residen en la Capital Federal. Como se sabe, el Garrahan es una unidad hospitalaria descentralizada y con financiamiento múltiple, cuyo objetivo es “brindar prestaciones de la mayor complejidad en la rama básica de la Pediatría y en sus respectivas especialidades, haciendo que el establecimiento se constituya en hospital de referencia para todo el país”.

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  • Subejecución de las partidas presupuestrias, mayor endeudamiento y a tasas superiores a la de otros distritos, aumento de los impuestos altamente superiores a los de la inflación, caída de los presupuestos de vivienda, salud y educación, aumento exponencial de la planta de empleados, políticas diferenciadas a favor del norte rico y en contra del sur pobre, incumplimiento en cuanto a la cantidad de edificación de escuelas, hospitales y de kilómetros de subte construidos.

  • Ámbitos como el de la Educación y la Salud son los más sensibles a la hora de analizar el sentido de las políticas públicas. Ambos exponen con mayor claridad que una de las respuestas a la pregunta sobre “¿en qué ciudad votamos?” podría ser: “En una en donde lo público y lo privado se encuentran en una dura batalla.”

  • Entre 1990 y 2010, Etiopía, uno de los países más pobres del mundo, ha disminuido a la mitad la tasa de mortalidad infantil. Según un estudio del prestigioso Instituto de Medición y Evaluación de la Salud (Ihme) de la Universidad de Washington, entre 1990 y 2010, el declive a nivel global de la mortalidad neonatal (de 0 a 4 meses) ha sido del 2.1%. Argentina ha declinado de 19,69 a 12,88 muertes cada mil niños, desde 2000 a hoy.

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  • Aunque Mauricio Macri tiene notorias dificultades para pronunciarla, la palabra “refundación” y sus derivadas suelen habitar los discursos que sus colaboradores con capacidad de redacción propia le escriben al jefe del Gobierno porteño. La utilizó hace poco cuando –emulando al vasco Juan de Garay– anunció su proyecto para “refundar” el microcentro porteño mediante la revolucionaria medida de acotar la circulación de vehículos particulares por algunas de sus calles.

  • Los datos no sólo provienen de la oposición, en este caso de un informe elaborado por el monobloque Igualdad Social del legislador porteño Martín Hourest. También de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera (Asap). Unos y otros son coincidentes en revelar que la eficiencia brilla por su ausencia en la gestión de Mauricio Macri al frente de la Ciudad de Buenos Aires. Hasta allí, la conclusión que arrojan los fríos números de la ejecución presupuestaria alcanzada al cierre del tercer trimestre del año –últimos datos disponibles–.