Mercados con ataque de pánico

Año 4. Edición número 184. Domingo 27 de noviembre de 2011
Bienvenido al club. el líder francés habló con Rajoy y le anticipó que vienen días difíciles en la UE.
Hasta Alemania, el país motor de la economía europea, recibió su primer gran golpe el miércoles pasado, cuando no logró vender a privados más que el 61% de los 6.000 millones de euros de deuda pública a diez años que pretendía colocar.

Los europeos están atónitos. Se adopte la medida que se adopte, pareciera que ya nada pudiera frenar el derrumbe económico de Europa. Nada logra saciar la voracidad de los mercados financieros.Hace una semana, la Unión Europea creyó ver una tenue luz al final del largo túnel de crisis económica, política y social que vive desde 2008.
Al frente del gobierno de Grecia, el primer país de la UE en situarse en 2010 al borde de la quiebra, arrastrando en su caída a Irlanda y Portugal, se situaba por fin un grupo de tecnócratas –encabezados por Lukas Papademos, ex consejero del fondo de inversión estadounidense Goldman Sachs– dispuestos a aplicar con mano más dura si cabe estrictos planes de ajuste para doblegar su descontrolada deuda pública.
En Italia, la tercera economía en importancia en Europa –detrás de Alemania y Francia–, se acababa con la circense y pésima gestión de Silvio Berlusconi que tanto daño hizo al país durante años, y se aupaba al poder también a un equipo de tecnócratas al mando de Mario Monti. Como muestra de que no es un hombre de “los mercados”, tal como lo acusa con sólidos argumentos la izquierda, Monti decidió renunciar este viernes pasado a su cargo de consejero europeo de Goldman Sachs; también a su responsabilidad como director para Europa de la Comisión Trilateral y a su participación en el exclusivo Club Bilderberg.
Por su parte, en España, la cuarta economía europea, comenzaba a formar su equipo el presidente electo en las elecciones del domingo pasado, Mariano Rajoy, líder del Partido Popular, que asumirá el poder previsiblemente para las próximas Navidades. Rajoy se mostró convencido, en vísperas de su arrollador triunfo electoral, de que esa victoria de por sí comenzaría a “calmar a los mercados” rápidamente.
Pero la semana que acaba de terminar no mostró ningún signo de cambio, nada de lo que muchos expertos vaticinaban. Los mercados financieros siguieron golpeando desde el lunes hasta el viernes las economías europeas con dureza, con más furia aún que la semana anterior.
¿Qué ha pasado, en qué han fallado las predicciones? Es que los fondos de inversión, grandes bancos y especuladores de todo tipo que actúan en los mercados financieros de la deuda pública exigen ya algo más que síntomas, gestos, cambios políticos. Reclaman medidas económicas y financieras, pero también grandes anuncios de reforma en lo laboral, en lo social, en todo aquello que suponga ahorro, restricciones al gasto público y por ende reducción de la deuda pública.
Esos mercados quieren vislumbrar rápidamente que los nuevos gobiernos, sean éstos elegidos democráticamente o por su propia presión –como es el caso de Grecia e Italia–, ofrezcan mejores condiciones para sus inversiones y sus beneficios.
Su esencia, su “corazón”, es una gran calculadora.
En el caso español, el lunes 21, sólo un día después de las elecciones, la prima de riesgo llegaba a 463 puntos básicos, 19 más que el viernes, una tendencia que se mantuvo toda la semana. Los mercados le enviaron así un mensaje claro a Rajoy: debe anunciar ya quién será su ministro de Economía y cuál su programa económico y su propuesta para enfrentar la crisis.
El líder conservador eludió durante su campaña adelantar cuáles serían sus medidas, por temor a ahuyentar a muchos electores, pero la presión sobre él es fortísima. Durante estos días no ha parado de verse con banqueros y grandes empresarios, escuchando las demandas –léase exigencias– de éstos.
En el caso de Italia, el nuevo gobierno de Monti se vio obligado este viernes a pagar el 7,8% de interés a aquellos que compraron los 2.000 millones de euros en bonos del Estado a dos años sacados a subasta, cuatro veces más que hace sólo un mes.
La prima de riesgo italiana superó los 500 puntos, mayor incluso que la española.
Las principales agencias de calificación de riesgo han rebajado también la calificación de la deuda francesa, y países considerados muy solventes, como Austria, Holanda o Finlandia, tuvieron que pagar intereses más altos por sus bonos a diez años.
Hasta Alemania, el país motor de la economía europea, recibió su primer gran golpe el miércoles pasado, cuando no logró vender en el mercado más que el 61% de los 6.000 millones de euros de deuda pública a diez años que pretendía colocar.
Es todo un síntoma de la situación que reina en Europa. Los países europeos son cada vez menos soberanos y más dependientes de los dictados de los mercados, del sector privado, que son los que en definitiva les marcan el camino a seguir en el orden económico, financiero, político, social y laboral.
Estos días eso se hizo más que evidente en un foro con grandes empresarios organizado en Madrid por la Faes, la fundación del PP español dirigida por el ex presidente José María Aznar. “El Estado es el problema, hay que vender las empresas públicas, rebajar los costes de despido, eliminar todas las agencias públicas”, dijo uno de los conferenciantes, nada menos que un representante de la patronal como Joaquín Trigo, presidente del Instituto de Estudios Económicos.
Por su parte, Luis de Guindos, ex presidente en España de Lehman Brothers y uno de los nombres que más suenan como candidato a ministro de Economía de Rajoy, resumió la clave de su receta salvadora –para un país que ya tiene cinco millones de desempleados– en estas palabras: “Hay que trabajar más y gastar menos”.
Ese es el tipo de declaraciones que quieren escuchar los grandes inversores y especuladores de toda especie. Ellos desconfían de la capacidad de las autoridades de la Unión Europea y del Banco Central Europeo para gestionar la crisis.
Y en eso coinciden –aunque por intereses muy distintos– con la mayoría de los europeos. Según el último Eurobarómetro, encuesta realizada en los 27 países miembros de la Unión Europea más los cinco candidatos a entrar en ella, sólo el 47% de sus más de 500 millones de habitantes consideran que la pertenencia a la UE es algo positivo.
La desconfianza de los ciudadanos europeos es especialmente pronunciada en los 17 países que pertenecen a la eurozona, y los desacuerdos entre “Angela Nein” –mote que se puso a la canciller alemana por decir “No” a todo– y sus socios comunitarios en cuanto a cuál puede ser la salida a la crisis, no ayuda precisamente a recuperar confianza.
Ante el actual inmovilismo, que agudiza la crítica situación en Europa, con su correlato en Estados Unidos, ha sido más que oportuna la reunión de Unasur en Buenos Aires, para discutir cómo promover el comercio regional y, sobre todo, cómo protegerse de contagios de la crisis que asuela a Europa y EE.UU., algo de lo que nadie puede considerarse inmune.

Promedio: 4.9 (29 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • “La victoria de Monti”, titulaba ayer a toda página el periódico de más tirada de Italia, Il Corriere della Sera, al informar sobre los resultados de la tan esperada cumbre de los 27 jefes de Estado y de gobierno que conforman el Consejo Europeo, alto órgano de la UE. El diario económico alemán Handelsblatt tituló por su parte “Victoria por puntos para Monti”, recordando además, “Italia ganó ayer dos veces”, dado que la selección italiana de fútbol le ganó a la alemana el partido de la Eurocopa precisamente el mismo día.

  • Después de más tres años de drásticos recortes en Europa que sólo han logrado dejar sin trabajo, vivienda, cobertura sanitaria, educación y protección social a decenas de millones de personas, la Dama de Hierro del siglo XXI ha aceptado a regañadientes hacer un tímido cambio de rumbo.

  • Tras las subidas de las Bolsas, bajada de las primas de riesgo y euforia generalizada con la que los mercados recibieron tras la cumbre del 28 y 29 de junio pasados lo que en realidad eran sólo genéricos y ambiguos planes de crecimiento y empleo de la UE y unos poco convincentes acuerdos sobre unión monetaria y fiscal, todo ha vuelto a la ‘normalidad’.

  • El “no, pero sí” de Rajoy ya es una constante. Negó que iba a aumentar el IVA pero lo subió –en algunos casos en 13 puntos–; negó que fuera a tocar las pensiones y las congeló; negó que se fuera a pedir rescate y se pidió y negó que se proyectara recortar en educación y sanidad y terminaron siendo los sectores más afectados.

  • Con 3.000 años de vida a cuestas, Atenas, cuna de la democracia y la civilización occidental, vuelve a ser en 2012 laboratorio y epicentro de Europa. En las elecciones legislativas de este fin de semana, menos de diez millones de griegos decidirán con su voto mucho más que el color político del partido ganador. Toda Europa, pero especialmente su eurozona, se juega mucho. Se libra allí un duro duelo. Centenares de millones de europeos contienen el aliento.

  • La consulta de unos pocos minutos a cualquier especialista de la Sanidad pública en Italia, deja a partir de ahora de ser gratuita; costará 10 euros (unos 60 pesos) y acudir a Urgencias 25 euros (150 pesos). Las pensiones quedan congeladas y la edad de jubilación se irá alargando a medida que aumente la esperanza de vida; desaparecen las reducciones fiscales por nacimiento de hijo o pago de guardería.