El 25 de enero último la edición internacional de la revista Time puso en tapa a Lionel Messi. Una foto de su rostro, con cierta sombra sobre el lado izquierdo de su cara, con título en letras blancas, “King Leo” (El rey Leo). En la bajada: “Lionel Messi es el mejor jugador de fútbol en el mundo –posiblemente de todos los tiempos–, entonces ¿por qué sus compatriotas no lo quieren?”.
El Beto y la Bruja. Cuando volvió de jugar en el Olimpique de Marsella en 1977, un periodista de El Gráfico le preguntó al Beto Alonso: “Cómo son los franceses, Beto? Porque no tienen fama de tratar bien a los latinos”. “No lo sé, no conocí a todos los franceses.” Antes del partido contra Colombia en el Monumental por las Eliminatorias de Sudáfrica, el de 7 de junio de 2009, el conductor de C5N Eduardo Feinmann estableció un diálogo con Juan Sebastián Verón.
–“Me gustaría que termines con un mito (…) En el Mundial que te tocó jugar con Inglaterra (N. de R:: Corea-Japón 2002), ¿vos tirabas la pelota afuera a propósito porque después tenías que volver a Inglaterra? Eso es lo que cree mucha gente”.
–Sí, tienen razón, la tiraba a propósito afuera” –contestó Verón. Y siguió, ya sin ironía–: No tengo que terminar con ningún mito, el que piensa eso es un estúpido (…) Vos lo pensás, seguro.
–No, no. A ver, yo digo mucha gente dice que en ese partido no jugaste para adelante porque tenías enfrente a Inglaterra...
–(Interrumpe Verón) No digas mucha gente porque la gente acá no está, me estás preguntando vos.
–Bueno, pero a ver. Yo te traslado cosas de la gente.
–No, vos no trasladás nada, vos lo pensás. Porque si vos tuvieras las agallas suficientes para decirme “yo pienso esto”, me lo dirías. No metas a la gente en el medio.
Dos futbolistas, con secundario incompleto y con 32 años de diferencia entre un acontecimiento y otro, dando una lección de periodismo a dos periodistas. Acaso estas anécdotas podrían ser un elemento no académico en algunos manuales de periodismo deportivo para que empiece a quedar en desuso el recurso cobarde llamado “la gente”, y para ver cómo la pared puede orinar al perro y los patos les pueden disparar a las escopetas en ámbitos como éste.
Se escucha:
–“La gente pide a Mengano como delantero, no puede ser que se quede en el banco”.
–“La gente dice que Sultano no puede dirigir más Boca”.
–“La gente no puede creer que Tarambano no cante el Himno”.
–O la máxima de las máximas: “Éste es el fútbol que le gusta a la gente”.
Desde esa lógica, se fogoneó que Messi como una suerte de antiargentino que juega casi de compromiso, algunos para cubrir las deficiencias de Maradona como DT, otros para mantener el minuto a minuto arriba o para vender algunos diarios más. Siempre es más fácil analizar poco, encender la polémica y echarle la culpa a la gente.
Sin que esto signifique ningún parámetro definitivo, Miradas al Sur consultó a ocho cadenas de deportes, cuatro sobre las peatonales Lavalle y Florida y cuatro sobre la Avenida Cabildo, acerca de la camiseta más vendida. Unánime, en todos los negocios y por robo, la de Messi en la Selección y el Barca son las más pedidas, en ese orden.
Acostumbrado a hablar con silencios, sin más política que su juego, de a poco el diez argentino va acomodando los tantos. Nadie debe dudar a esta altura de que es el mejor del mundo, empieza a acomodar su rendimiento con el seleccionado (el último partido contra Colombia por Eliminatorias es una prueba sumada a este amistoso contra Suiza) y ahora deberá convencer a algunos periodistas, incluso los de Time, que ostentan el curioso don de saber qué es lo que quiere, cómo piensa, e inclusive el sentimiento de la gente.

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