“Modificar la Carta Orgánica tiene un elevado contenido simbólico”

Marcó del Pont entiende que los mayores aumentos se han producido fundamentalmente en aquellas actividades que tienen una gran capacidad de formación de precios. (JUAN ULRICH)
Entrevista a Mercedes Marcó del Pont. La titular del Banco Central batalla para que la entidad rompa con el paradigma neoliberal y vuelva a tener un perfil ligado al crecimiento y a la generación de empleo.

La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, vive días intensos. El martes pasado defendió en el Congreso la modificación del Programa Monetario que incluye el incremento de emisión en 20.000 millones con la intención de desactivar los planteos económicos ortodoxos que entienden que la emisión de moneda genera inflación. En menos de dos semanas vence su mandato al frente de la entidad y será justamente la Cámara alta la que definirá su continuidad. Mientras tanto, en esta entrevista con Miradas al Sur, Marcó del Pont deja en claro en cada una de sus definiciones su convencimiento de que desde su lugar puede hacer grandes aportes en tiempos en que se debate una nueva Ley de Entidades Financieras que reemplaza a la actual de la dictadura y reforma una Carta Orgánica, hija de los tiempos neoliberales de los noventa.

–La decisión de modificar el programa monetario encendió el viejo debate entre monetaristas y heterodoxos acerca de si la emisión de moneda es por si sola causante de inflación. ¿Por qué surge cada tanto inexorablemente esta disputa que parecería irresuelta?
–Al pararse entre una y otra visión me parece que es importante advertir dos cosas. Por un lado, que es muy distinto analizar el fenómeno de la inflación en países desarrollados y en países subdesarrollados. Y por otro, tener en claro que no resulta neutro el diagnóstico que se tenga acerca del problema de los aumentos de precios. Si uno compra la receta ortodoxa, inevitablemente la resolución del problema de los precios, del problema de la inflación, se tiene que buscar ajustando la demanda agregada. Y eso tiene que ver con ajuste de los salarios; con ajuste del empleo; tiene que ver, en última instancia, con ajuste del crecimiento económico. Por lo tanto, los ganadores y los perdedores, de uno u otro enfoque son muy distintos.
–Pero también es cierto que esos aumentos de precios en muchos casos se dan en lo que se llama los bienes salarios.
-No negamos que hay aumentos de precios y eso está reflejado también en los mismos índices oficiales, lo que hay que buscar es por qué están ocurriendo esas tensiones. A mi juicio están ocurriendo fundamentalmente por cuestiones que tienen que ver con la característica de nuestra estructura de producción y de comercialización de bienes que tienen una elevadísima capacidad de formación de precios a lo largo de todas las cadenas. Y también con el hecho de que Argentina es a la vez productor y exportador de alimentos, con el consiguiente impacto que tiene el comportamiento de los precios internacionales, internamente. De ahí que la política de retenciones pasa a ser un instrumento fundamental de cualquier política de regulación. Pero más allá del comportamiento de algunos precios, me parece importante señalar que uno puede decir con total tranquilidad que actualmente en la Argentina no hay condiciones para que se produzca un proceso de aceleración inflacionaria. Históricamente, éstos estuvieron vinculados a la crisis del sector externo, del mercado de cambio. Cuando se escapaba el dólar, se escapaba la inflación. Y eso actualmente ha sido despejado del horizonte de problemas de la Argentina.
–El martes pasado, en el Senado dijo que confiaba en las estadísticas oficiales. ¿Realmente cree que son creíbles?
–Frente a una pregunta tan lineal como la que me hizo un senador, lo único que queda es una respuesta lineal. Y sobre todo una pregunta que era de mala fe. Generalmente cuando se habla del Indec, se habla del IPC. Entonces, lo que yo le contesté es que nosotros, obviamente, somos parte del Estado nacional y trabajamos con las cifras oficiales. Sería grave institucionalmente si un Banco Central trabajara con cifras no oficiales. En segundo lugar, yo le planteé que el Indec tiene una cantidad de indicadores de precios, y nosotros los utilizamos todos. Yo estoy segura, lo dije y lo repito, de que la consistencia del conjunto de indicadores que mide el Indec, las metodologías, la cantidad de bienes que incorpora, etcétera, es incuestionablemente superior a cualquiera de las mediciones que se hacen hoy por hoy en la Argentina. La opinión pública quizá no cree en esos índices porque efectivamente lo que está midiendo el Indec es una parcialidad de la realidad de precios. Entonces, uno tendría que cuestionarse cómo podemos hacer para recuperar esa credibilidad en el organismo. Cuando la Presidenta de la Nación toma la decisión de enviarlo y de convocar a las universidades para que discuta la metodología, fue esa su vocación. A mí me llama la atención porque creo que los legisladores, los dirigentes o los periodistas no están ni enterados a veces de que existe un índice de canasta básica alimentaria donde se mide pobreza que aumentó un 20 por ciento. Y lo mide el Indec. Nosotros miramos todas las estadísticas, y de acuerdo al fenómeno que querramos ver puntualmente es que utilizamos uno u otro indicador.
–¿Este modelo económico, permite que se mantenga la acumulación de reservas si mañana se caen los precios internacionales de lo que hoy vende Argentina?
–Este modelo económico ha mostrado un progreso importante en lo que era la gran primarización que todavía tiene nuestra canasta de exportaciones. Y cuando uno lo mira desde la perspectiva de los últimos años –inclusive del año pasado y este– lo que se advierte es que lo que está creciendo mucho son las manufacturas de origen industrial. Eso no es un dato menor. ¿Es sufciente? No. Lo que uno puede plantear es que el proceso de deterioro de términos de intercambio, que caracterizó y condicionó cíclicamente a nuestras economías, está como en un impasse. Entonces el desafío es aprovechar este período de sostenimiento de los precios de las materias primas para realizar todos los cambios estructurales en términos de industrialización.
–¿Cuál su opinión del proyecto de Ley de Entidades Financieras que promueve Carlos Heller?
–Cuando fui legisladora, planteé que había que modificar las leyes que regulan el sistema financiero y también que quizás la prioridad tiene que ver con la Carta Orgánica del Banco Central, que ha quedado absolutamente descolocada en términos de una norma que era consistente con otro modelo de pensamiento y otras políticas públicas, económicas y sociales. Desde este modelo, el Banco Central debe reconciliar el objetivo de la estabilidad con el objetivo del crecimiento y el empleo. Ideológica y conceptualmente es un desafío estructural para plantearnos hacia delante de cómo podemos pensar que nos preocupa la estabilidad monetaria y financiera, pero de ninguna manera este objetivo puede estar por encima de los enormes espacios por cubrir en términos de crecimiento, de empleo y de mejoras distributivas.
–¿El proyecto de Héctor Recalde para modificar la Carta Orgánica está en la misma línea que el que usted presentó cuando fue diputada?
–Sí, porque justamente lo que se intenta en el proyecto que yo presenté –y entiendo que en el que tiene Héctor, también– es el de ir al objetivo múltiple. Que no sólo sea el objetivo de la estabilidad separado en un compartimientos estanco, sino vinculado con el objetivo de crecimiento del empleo que ha estado en la tradición de la Carta Orgánica de la Argentina desde el ’35 hasta el ’92, cuando (Domingo) Cavallo lo borró de un plumazo. Modificar la Carta Orgánica, creo que sería un cambio de un elevado contenido simbólico.
–¿La presencia de la Presidenta en las Jornadas Monetarias las toma como un respaldo del Ejecutivo a su continuidad para cuando venza su mandato el 23 de septiembre?
–Siempre me he sentido muy respaldada por la Presidenta. Tengo una enorme admiración y un enorme involucramiento con todo lo que se ha venido haciendo, y con las convicciones, la sabiduría y la coherencia con que lo ha planteado Cristina. Cuando la invité a las Jornadas Monetarias, hace dos meses atrás, quizás no estaba tan en la especulación de todos que iba a ser tres semanas antes de que finalice mi mandato. Mi finalidad fue invitarla a un ámbito en el que los presidentes y los políticos nunca eran tenidos en cuenta. Ahora, no puedo ignorar que su presencia fue leída como ustedes la plantean.
–Hay quienes proponen que en lugar de renovarle por seis años, quede en el cargo en comisión hasta el fin del mandato de Cristina Fernández. ¿Lo ve como una posibilidad?
–Me gustaría no hacer ninguna especulación respecto a eso. Por empezar, la Presidenta tiene que tomar la decisión, absolutamente autónoma, de los pliegos del directorio y después decidirá el Senado de la Nación.

•LAS RETENCIONES, EN EL MARCO DE UN ESTADO SOBERANO
Mercedes Marcó del Pont siempre defendió el papel que juegan las retenciones dentro del modelo económico puesto en marcha desde 2003. Para la titular del Banco Central, su aplicación va mucho más allá de ser una herramienta con la que cuenta el Estado para captar una renta extraordinaria. “Las retenciones móviles siguen siendo el instrumento más idóneo para acomodar lo que ocurre con los precios internacionales de los alimentos, respecto a lo que ocurre con los precios internos”, asegura.
Por su parte, el sector más conservador de la oposición –personificado ahora como Grupo A– siempre se expresó en contra de la Resolución 125 y las consecuencias que hubieran tenido en materia económica. Sin embargo, para la presidenta del Banco Central, “cuando alegremente las fuerzas de la oposición dicen que sacarían las retenciones, en realidad, tendrían que estar explicando, no sólo cómo vamos a refinanciarnos alternativamente, sino qué impacto va a tener eso en cantidad de precios de los alimentos en nuestro país”.
La intención de Marcó del Pont es realizar cambios estructurales, sin importar el signo de Gobierno. “Nosotros tenemos que aprovechar estos años de sostenimiento del tipo de cambio para producir esas transformaciones. Y las retenciones son un instrumento fundamental. Quizás, una de las cosas que no supimos explicar en la discusión con el campo, fue esa; que la retención no tenía un rol fiscalista, sino que estaba dentro de un perfil de especialización distinta, de tasas de ganancias distintas hacia el interior del sector agropecuario”, ilustra la ex diputada.
Siempre crítica a las políticas menemistas, Marcó del Pont insiste en industrializar, y explica que las retenciones están vinculadas con ese objetivo: “Un país, si quiere avanzar sostenidamente en una distribución más equitativa y más igualitaria de la riqueza, no puede ser un país productor de materias primas. Hay que avanzar en los procesos de industrialización, que generalmente van de la mano del progreso social, dentro de determinados parámetros. Entonces, creo que en ese sentido, todo el conjunto de la política económica de los últimos siete años en la Argentina ha sido muy consistente, porque recuperó una enorme capacidad de maniobra y de soberanía por parte del Estado para hacer políticas públicas”.

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  • El Programa Monetario diseñado por el Banco Central para el flamante año lleva implícita la dirección que tomó la entidad financiera desde que asumió su titular, Mercedes Marcó del Pont. Alejado de los postulados impuestos en los noventa, donde su única misión era controlar el tipo de cambio y manejarse de manera autónoma a las políticas económicas oficiales, el Central se plantea profundizar su apuesta a ser una fuente de crédito destinada a la producción y en condiciones mucho más óptimas a las que ofrece la banca privada.