Monti gana la pulseada a Merkel

Año 5. Edición número 215. Domingo 1 de julio de 2012
En voz baja. El presidente italiano parece aprobar una sugerencia alemana. (AP)
La cumbre de la Unión Europea logró avances para intentar salvar el agónico euro y evitar que las economías de España e Italia sucumban como las de Grecia, Irlanda y Portugal.

“La victoria de Monti”, titulaba ayer a toda página el periódico de más tirada de Italia, Il Corriere della Sera, al informar sobre los resultados de la tan esperada cumbre de los 27 jefes de Estado y de gobierno que conforman el Consejo Europeo, alto órgano de la UE. El diario económico alemán Handelsblatt tituló por su parte “Victoria por puntos para Monti”, recordando además, “Italia ganó ayer dos veces”, dado que la selección italiana de fútbol le ganó a la alemana el partido de la Eurocopa precisamente el mismo día.
La prensa alemana valoró que tanto Italia como España lograron arrancarle concesiones importantes a Alemania, haciéndole aceptar una mayor flexibilización de los fondos de rescate europeos para la compra de bonos de la deuda pública de países en aprietos, e inyecciones directas de capital a bancos al borde del precipicio, sin garantía de fondos públicos. Con esta última medida se intenta disociar la deuda privada de la pública, de forma que la grave crisis bancaria que viven países como España no repercuta directamente en un aumento de la deuda soberana del Estado como hasta ahora.
Tanto para España como para Italia estas dos reivindicaciones eran claves, eran, y son, las que, si la letra pequeña no las termina relativizando, les pueden evitar seguirse endeudándose “a intereses insoportables” –como reconoció el propio Rajoy– y las que pueden ‘calmar a los mercados’ y reducir las también insostenibles primas de riesgo. De hecho, la prima de riesgo española cayó 50 puntos, hasta 479 euros, horas después de conocerse esos acuerdos de la cumbre. A pesar de ello, España deberá esperar a terminar la negociación de la letra pequeña de los acuerdos para recibir prácticamente de los fondos europeos de rescate los hasta 100.000 millones de euros ofrecidos para recapitalizar su banca, un proceso que al menos puede demorar hasta final de año.

Golpe de efecto de Monti. A pesar de que ya en la reciente cumbre del G-20 en México los socios europeos habían ido consensuando una serie de medidas por valor de 120.000 millones de euros para estimular el crecimiento y el empleo y paliar, en parte, los estragos de estos años de políticas exclusivamente de ajustes, Mariano Rajoy y Mario Monti eran conscientes de que estas comenzarán a surtir algún efecto sólo a mediano y largo plazo.
A corto plazo todo se presenta negro. España veía cada vez más cercana la posibilidad de tener que pedir un rescate en toda regla, como tuvieron que hacer antes Grecia, Irlanda y Portugal.
François Hollande, valorado por todos los presentes por su estilo de discusión abierta, democrática, intentando que los países periféricos no sigan siendo los eternos perjudicados, respaldó las posiciones de España e Italia. Pero aún no era suficiente. Los reclamos de Monti y Rajoy no entraban en la agenda, se pasaba directamente a los planes de crecimiento. Y ahí Monti rompió la baraja. Convenció a Rajoy para bloquear el Plan de Crecimiento si no se aprobaban antes sus propuestas y se forzó de madrugada sorpresivamente una reunión para discutirlas. Prácticamente, toda la prensa francesa analizó este golpe de efecto como un “chantaje” de los dos dirigentes.
Pero funcionó. Monti, que el día antes había conseguido el apoyo del Parlamento italiano para endurecer aún más la reforma laboral, se marcó un farol, como ya hizo más de una vez: amenazó ante la UE con dimitir. El hijo de argentino y antiguo directivo de Goldman Sachs, aupado al cargo de primer ministro en noviembre pasado por los mercados, la Unión Europea y el FMI, sabía que la simple amenaza de renunciar en unos momentos de crisis galopante y extrema inestabilidad política en Italia, provocaría pavor en la UE. Hubiera sido la gota que faltaba para hacer reventar el euro por los aires.
Así, en una reunión no prevista y con acuerdos arrancados con fórceps a Alemania y sus principales aliados, Finlandia y Holanda, España e Italia consiguieron sacar adelante sus objetivos. Quedan muchas cosas por limar, sin embargo, y dependiendo de los condicionamientos que se les terminen poniendo a esas dos conquistas logradas por Monti y Rajoy –que también podrían beneficiar mucho a Irlanda– la victoria de los del Sur será mayor o menor.
Por su parte, Angela Merkel no se quedará de brazos cruzados, sin duda. Ante titulares como el que llevaba en su digital el influyente semanario Der Spiegel, “La noche en la que Merkel perdió”, la canciller alemana intentó encubrir su derrota política, declarando que “No habrá ninguna prestación sin contrapartidas y control”. El Bundestang, el Parlamento alemán, respaldó las “concesiones” de Merkel, pero le exigió “firmeza a la hora de negociar esas contrapartidas”.
Este es el primer fin de semana en mucho tiempo que la Europa política y financiera ha relajado su tensión. Toda ella intenta dar al mundo entero la imagen de que ésta ha sido “la cumbre en la que se salvó el euro” y que todo a partir de ahora será distinto.
Parece, sin embargo, demasiado rápido y simplista para dar de alta a un enfermo tan grave.

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