Ni falla de mercado ni mano invisible

Año 5. Edición número 220. Domingo 5 de agosto de 2012

No es de extrañar que la iniciativa del Banco Central sea resistida por los grandes bancos privados y, en especial, los de capital extranjero. En la city porteña, sea por conveniencia o convencimiento, predomina la visión neoclásica, según la cual el nivel de ahorro es determinante para disparar el proceso de inversión. Según la hipótesis, los bancos serían simples intermediarios; en consecuencia: si el nivel de ahorro es el adecuado y el proyecto rentable, los empresarios encontrarán financiamiento.
La cuestión, sin embargo, es más compleja. Las denominadas “fallas de mercado” son evidentes, y la mano invisible no siempre se hace presente. Los trabajos de Joseph Stiglitz –por mencionar un economista famoso– admiten que los mercados financieros pueden no ser eficientes al asignar recursos. Según Stiglitz, los bancos, muchas veces, prefieren acotar el crédito porque desconocen a sus solicitantes, a la vez que optan por los proyectos más riesgosos si las ganancias son elevadas. La solución: una intervención estatal amigable con programas de capacitación para pymes y bancos.
Un tercer enfoque transita por reconocer las “fallas de mercado” sin dejar de lado la necesidad de una intervención estatal decidida que, más allá de la tasa de ahorro óptima, oriente el crédito en función de los cambios estructurales deseables desde un punto social y económico. La cuestión, entonces, pasa por inducir el financiamiento con intervenciones selectivas, según sea el perfil productivo que se quiere apuntalar o las inversiones en nuevas actividades que se quieran impulsar. De allí la necesidad de dotar al Estado de herramientas para actuar sobre los intermediarios financieros.
Desde 2003 a la actualidad, más allá de las fluctuaciones, las pymes exhibieron una fuerte expansión impulsada por la consolidación del mercado interno y un tipo de cambio competitivo. Sostener ese dinamismo es esencial. El desafío no es menor. Las restricciones al financiamiento afectan el nivel de inversión, comprometen la posibilidad de crecimiento de las empresas y restringen las ganancias de productividad. En síntesis: la distribución del crédito bancario, pero también su accesibilidad, son esenciales para las pymes y, en consecuencia, para al desarrollo del país por el arraigo local y la generación de empleo que generan.

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Otras notas

  • En los últimos años, el financiamiento bancario a la inversión de las pymes ha ido en aumento. Sin embargo, el porcentaje de empresas pequeñas y medianas que consiguen acceder al crédito sigue siendo muy bajo. El problema, de carácter estructural, deviene en un serio limitante para la economía en general por la relevancia del sector en el entramado productivo y en la creación de empleo. La magnitud del desafío es claro: existen unas 700 mil pymes con un promedio de 15 empleados por empresa.

  • Cuando se tratan los problemas de la acumulación de capital en la economía argentina, se emplea, con mucha frecuencia, la expresión "atraer inversiones". La misma sugiere que inversiones son fundamentalmente las que vienen del exterior como préstamos, compra de activos locales, creación de capacidad productiva o ampliación de la existente. Implica, asimismo, que el ahorro interno, las empresas locales y el sector público, no cuentan con los recursos ni con la capacidad, para realizar las inversiones necesarias para el desarrollo del país.

  • El Ministerio de Industria anunció la puesta en marcha de una nueva herramienta que tiene por objetivo conectar los proyectos de inversión de las pequeñas y medianas empresas con la oferta de créditos a la inversión productiva de los bancos privados alcanzados por la obligación de prestar para inversión y para producción de bienes y servicios el 5% del total de sus depósitos.

  • La ley de Servicios Financieros para el Desarrollo Económico y Social propone centrar la regulación financiera según las necesidades de los usuarios. Establece que la actividad financiera es un servicio público, puesto que tiene todas las características que lo definen en este sentido. Ello no implica que no pueda ser prestado por entidades lucrativas, pero bajo determinadas orientaciones para que la actividad tenga un impacto positivo en la economía.

  • Una de las exposiciones más interesantes de las jornadas organizadas por el Banco Central fue la del economista brasileño Paulo Dos Santos, docente de la School Oriental and African Studies, de la Universidad de Londres. Planteó que uno de los efectos sociales más graves que produjo la crisis internacional que estalló en 2008 fue la apropiación de los salarios por parte de los bancos.

  • El inicio de un camino
    Guillermo Wierzba. Director del CEFID-AR