Operación comillas

Año 4. Edición número 159. Domingo 12 de junio de 2011

Olvidar que Hebe de Bonafini no es Sergio Schoklender es una operación política que nadie, ni siquiera el/la más acérrimo/a defensor/a de la cacerola batiente siempre y cuando la golpee “la chica que limpia en casa, pobrecita”, podía suponer. Pero se aproximan las elecciones presidenciales, y lo que hasta ayer parecía imposible, con el correr de los días se torna tan real como el terror a que los hilos del poder se sigan alejando de las manos de quienes los detentaban hasta no hace mucho tiempo. Entonces, las operaciones se hacen moneda corriente. Y los periodistas que tienen o buscan un lugar en los grandes monopolios de la información no dudan en machacar sobre los temas que les pidan. Poco les importó que la exigencia, esta vez, alcanzara a una figura que, hasta ayer, les servía para calmar sus efusiones democráticas. Antes, las Madres de Plaza de Mayo eran Las Madres y la señora de Bonafini era Hebe, insistiendo en una cercanía que los transformaba en “gente del palo”. Hoy, sus notas a pedido no se conforman con la investigación hasta las últimas consecuencias, ni con el dolor y la bronca ante la traición hecha pública por Hebe de Bonafini, ni con el pedido de justicia que la misma titular de Madres hace para los responsables de los actos de corrupción. Entonces buscan las voces que silenciaron a lo largo de tapas y tapas y tapas para que digan lo que ellos quieren. Buscan a Estela de Carlotto y a Tati Almeyda, a otras Madres, a otras Abuelas para que digan, para que descarguen pirotecnia. Y cuando no lo dicen, cuando esas mujeres hacen uso de esa dignidad que nadie les podrá quitar ni devolver jamás, porque nunca la perdieron, esos periodistas caen en el más nefasto de los aportes de los procesadores de texto: cortar y pegar. Entonces, Hebe es título “yo sabía todo”, y Estela es destacado “ella no pudo estar ajena” y Tati es frase mayúscula “hay que saber llevar el pañuelo”. Poco importa que la frase siga. O, mejor dicho, importa, y mucho, que la frase no siga. Hay un modelo de país en juego según esa frase siga o no siga hasta el final. Y el modelo de país que deben perseguir esos periodistas (eufóricos para que los dueños de los grandes monopolios de la información no les dejen de confiar sus sueños y dictarles órdenes para cumplirlos) se logra sólo si las frases de Hebe, de Estela, de Tati, de las Madres y de las Abuelas no llegan al final. Por eso, todos juntos, entrecomillan para embarrar esa dignidad que nadie, nunca, podrá quitar ni devolver.

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Otras notas

  • Quienes las vieron llegar alguna vez a la plaza saben de qué se trata. La entrada de las Madres de Plaza de Mayo siempre está precedida por una emoción que produce escalofríos y arranca alguna que otra lágrima. En la última de las tres décadas que llevan en la calle, quizá la escena más recordada sea la del 20 de diciembre de 2001.

  • Primero fue un llamado a Hebe de Bonafini. “Te vamos a volar la cabeza”, dijo el martes una voz. Más tarde, la misma voz repitió una amenaza similar en el teléfono de Alejandra Bonafini, su hija. Y dos horas después de que la presidenta de Madres de Plaza de Mayo terminara su taller “Cocinando política” en la ex Esma, las amenazas volvieron. Aunque esa vez fue distinto: la voz anónima avisó que habían puesto una bomba en el Espacio Cultural Nuestros Hijos (Ecunhi) que funciona en ese predio. “Vamos a matar a Hebe y a todos los troskos que laburan con ella” dijo antes de cortar.

  • El martes, los trabajadores de la Misión Sueños Compartidos del obrador de Castañares, cortaron la General Paz. El jueves, los cortes de calle se repitieron en Tigre y cuatro trabajadores fueron a Plaza de Mayo, donde tuvieron un cruce con Hebe de Bonafini. “Lo que pasó –explicó a Miradas al Sur un vocero de la Fundación Madres de Plaza de Mayo– es que los pagos de la segunda quincena de junio se atrasaron cuatro días. Ya están todos depositados ahora, lo mismo con el aguinaldo, que se está pagando en estos días.

  • Mañana a las 17 se realizará por primera vez un homenaje a la organización Madres de Plaza de Mayo en el Congreso de la Nación. Luego, a las 19, se llevará a cabo un abrazo y un festejo popular en la Plaza del Congreso. El reconocimiento fue aprobado el viernes por los diputados nacionales. Así, un proyecto de declaración de la Cámara baja expresa su reconocimiento a la labor de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, “en su lucha por los derechos humanos y la construcción social”.

  • Un reality show parlamentario –la visita de Sergio Schoklender en Diputados– que terminó mal para la oposición. Una pericia caligráfica que parece darles la razón a las Madres cuando dicen que fueron estafadas. Y por si esto fuera poco, un fiscal federal, Jorge De Lello, que en lugar de darle credibilidad a las acusaciones de Schoklender en el Congreso sostiene que no existe ninguna evidencia de que fondos de las Madres hayan sido usados en campañas electorales. “Schoklender se encamina a cometer un tercer parricidio. Lo del Congreso fue un show y una bajeza institucional.

  • El viernes, Osvaldo Bayer participó, junto a Beinusz Szmukler, del debate sobre el proyecto de ley del diputado Fabio Basteiro para cambiar la estatua del genocida Julio Argentino Roca, ubicada en Diagonal Sur y Perú. Bayer recibió
    el aplauso de las Madres Nora Cortiñas y Elia Espen. Quizás, como toma de partido ante el enojo de Hebe de Bonafini, que llamó “gorila”