Opinión: Reynaldo Sietecase

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Año 4. Edición número 159. Domingo 12 de junio de 2011

*Guerra mediática, militantes y lobbistas:
En el actual escenario, donde el Gobierno y el Grupo Clarín están enfrentados de manera feroz, el tratamiento del tema Marcela y Felipe Noble Herrera es parcial según los intereses políticos del medio que informa. Hay un sólo norte en esto: debe conocerse la verdad y para eso es necesario que los jóvenes se hagan los estudios de ADN. Pero hay algo alarmante: en esta guerra mediática, ya no importa si lo que se informa es cierto, importa cómo impacta en el otro, cómo lo afecta. En esta dinámica de impactar contra el otro, de un lado tiran con el ADN y del otro con Schoklender. Hay una suerte de pelea entre militantes y lobbistas. El compromiso ético de cualquier periodista, más allá de su ideología o de los intereses del medio para el que trabaja, es con la verdad. Cuando se vulnera ese compromiso, está haciendo otra cosa, no periodismo. Si tu ideología te lleva a omitir una información para no afectar a tal o cual político, si tus simpatías políticas te hacen criticar a otros o si cambiás la agenda periodística o preparás un informe a pedido del gerente comercial para favorecer los intereses de la empresa para la que trabajás, no estás haciendo periodismo. Una persona puede ser militante y hacer periodismo, pero no puede hacer periodismo militante. Un militante defiende una idea, no la cuestiona. Y para mí el periodismo debe controlar siempre al poder. Ojo, no sólo al poder político –eso es fácil–, sino también al poder económico que muchas veces tiene más poder que el Gobierno.

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Otras notas

  • Hablamos del periodismo independiente versus periodismo militante. Pero, ¿independiente de qué?, ¿de qué poder? El término independiente está relacionado a la estructura de las últimas décadas, como la del ’90, donde el poder político estaba bastante claro que era el poder contra el que el periodista confrontaba, un poder político neoliberal. Para un periodista era fácil oponerse. Cuando comienza este nuevo período político no sólo de la Argentina sino de Latinoamérica, todos, no sólo los periodistas, nos politizamos mucho más.

  • Fue una semana en la que el casi inexistente debate político-electoral quedó desplazado por otro cuyo profundo contenido político, ideológico y ético circuló, en la mayoría de los casos, por debajo de la discusión sobre el sentido y los alcances de una práctica social: la del periodista.

  • Como casi todo en este país, el periodismo sufrió una profunda transformación en los últimos años, de la mano de la revalorización de la política. Cuando arranqué en esto, hace no tanto, ciertas debates que hoy tomaron la calle estaban reservados a ámbitos mucho más acotados. El periodismo cambió porque cambió la sociedad: no es que antes no se pudiera hablar de ciertas cosas, es que directamente no me las planteaba. La salida a la superficie de estos debates plantea, tarde o temprano, la toma de una posición.

  • Debate:
    LALO RECANATINI. Kranear - Am 530 La voz de las madres
    NICOLÁS WIÑAZKI. Clarín

    • ¿Qué ideas del periodismo tenía al empezar?

  • “El periodismo necesita de una introspección colectiva y mucho debate social sobre la denominada ética periodística”, dice el periodista y profesor universitario Carlos Campolongo.

  • Martín Becerra es profesor de la Universidad Nacional de Quilmes e investigador del Conicet. Aquí su visión sobre los desafíos del periodismo frente a la nueva ley de medios.