Pensando el futuro de las recuperadas
Actores del movimiento de empresas recuperadas, del sindicalismo y del Estado debatieron días pasados el rol de las fábricas autogestionadas en la sociedad y sus perspectivas.
“Cuando se comenzó a recuperar fábricas, normativamente estábamos bastante lánguidos. Era un contexto de pérdida de derechos en el trabajo. La crisis de 2001 representó el hartazgo de la desocupación, expresó la angustia y la pérdida de los sueños. No había nada, en cuanto a normas, con respecto a las empresas recuperadas. Se abordaba desde lo social”, explicó ante los micrófonos de la agencia cooperativa de noticias Ansol, el asesor de la Secretaría de Empleo del Ministerio de Trabajo de la Nación, Luis Palmeiro, durante su intervención en la mesa de debate que llevaba por título Fábricas Recuperadas. Su desafío en un contexto de crecimiento. Más adelante, expresó: “La quiebra siempre representó sólo el derecho de los acreedores. No se hablaba de recuperación de trabajo o capitales, y fueron pocos los sindicatos que entendieron la situación y decidieron resistir y acompañar esos procesos”.
Las declaraciones se dieron en el marco del II Congreso Internacional de Relaciones de Trabajo que se llevó a cabo en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. En la ocasión, se analizaron los componentes que llevaron al fenómeno de las empresas recuperadas y sus desafíos para el futuro. Palmeiro subrayó que “había un cuestionamiento implícito al inmaculado derecho de propiedad por parte de los trabajadores”, y acerca de la Ley de Quiebras recientemente sancionada por el Congreso, afirmó que es “fantástica, porque ha laboralizado el conflicto de la quiebra. Desde el Ministerio compramos el paquete de modificación así como venía”. También instó a trabajar en la confección de un estatuto que contemple los derechos de los trabajadores autogestionados, las modificaciones a la Ley de Cooperativas y a definir el camino acerca de las expropiaciones para empresas recuperadas. “La propiedad colectiva es hoy un derecho que va más adelante que las normas”, reflexionó.
Por su parte, el secretario de la seccional Quilmes de la Unión Obrera Metalúrgica, Jorge Córdoba, aseguró que “en Quilmes hay una ley de expropiación específica por cada empresa recuperada. Todos los miércoles estábamos en La Plata para que la Legislatura las sancione. Acá nadie se quiere quedar con la propiedad de nadie. Pero que nadie se quede con la vida de los trabajadores, esas propiedades son de ellos. Ningún gobernador solucionó ese problema de fondo”. La UOM Quilmes ha apoyado históricamente los procesos de recuperación de empresas en la provincia. “Como somos una clase solidaria ayudamos a recuperar empresas inclusive de otros gremios. Hemos tenido fuertes problemas por eso, especialmente, con el gremio de la carne”, agregó.
El cierre estuvo a cargo del presidente de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (Cnct), José Sancha, que invitó a reflexionar acerca de los problemas que vive hoy el sector. “En 2001 entendimos que lo que lleva adelante la empresa es el trabajo del ser humano, no es el capital. Hoy después de 10 años aún tenemos una precariedad en la tenencia de los medios de producción, exactamente igual a la de 2001. Por otro lado el país ha crecido. Los sindicatos crecieron, las condiciones laborales cambiaron, los sueldos subieron. Pero si miramos las empresas recuperadas no hemos evolucionado tanto como el contexto. Tenemos la misma maquinaria que en 2000 y los sectores productivos han cambiado y se han innovado, mientras nosotros seguimos con la misma tecnología.”
En cuanto a los desafíos, Sancha destacó que “ya pasaron diez años de 2001 y no podemos seguir siendo panfletarios nomás. Tenemos que reflexionar sobre nuestras prácticas, tenemos que lograr que el retiro de los compañeros sea como en el sector industrial tradicional. Hasta ahora el Estado sólo nos ha brindado servicios. Tenemos que empezar a establecer políticas en conjunto”.
