A pesar de no ser el elegido, Boudou sigue siendo una figura clave

Año 3. Edición número 157. Domingo 22 de mayo de 2011
Con Boudou, el riesgo país cayó a la mitad.

Finalmente, el ministro de Economía, Amado Boudou, no resultó ser el elegido como candidato para jefe de Gobierno porteño por el Frente para la Victoria. Sin embargo, tanto desde su actual cargo como cuando estuvo al frente de la Anses, Boudou demostró ser un hombre clave dentro de la gestión kirchnerista y por lo tanto, es lógico pensar que en un virtual segundo mandato de Cristina Fernández puede ocupar un lugar de relevancia.
Tras la designación de Sergio Massa como jefe de Gabinete, Boudou pasó a reemplazarlo como titular de la Anses, en julio de 2008. Durante su gestión, se llevó adelante la reestatización de los aportes previsionales, que puso fin a las Afjp, una de las iniciativas más regresivas del neoliberalismo de los noventa. Fue una decisión tomada en plena crisis mundial que evitó el colapso del sistema previsional. Desde aquel momento, los haberes jubilatorios son ajustados de manera automática al menos dos veces por año en base a la movilidad de los salarios y la recaudación fiscal y previsional. Gracias a estas políticas se logró mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de la tercera edad, ya que las jubilaciones avanzaron hasta el 50,6% de los sueldos de los activos, el haber mínimo subió 497% desde 2003 y la jubilación media creció 238%. De esta manera, la tasa de cobertura volvió a ser la más importante de América latina. El Estado entregó jubilaciones por moratoria a más de 2 millones de personas que de otro modo nunca hubieran accedido a ese beneficio.
Su buena gestión en la Anses lo catapultó al Ministerio de Economía, a partir de la decisión de Cristina Fernández de oxigenar el gabinete nacional, tras la derrota electoral en las elecciones legislativas de 2009. Boudou tomó el cargo cuando los coletazos de la crisis financiera mundial aún persistían. Sin embargo, desde su gestión se profundizaron las políticas activas oficiales tendientes a incentivar la demanda agregada y de esa manera evitar la caída de la producción y de los puestos de trabajo. El Estado tomó un papel activo ayudando a aquellas empresas que habían presentado una caída en su productividad, haciéndose cargo de parte de los salarios de sus trabajadores y manteniendo las fuentes de trabajo. Los resultados quedaron a la vista. Tras un 2009 en el que se produjo un abrupto descenso del PBI, como consecuencia de la crisis mundial, el año pasado la economía volvió a tomar los bríos de crecimiento con un aumento de la producción que subió al 9,2% con respecto al año anterior y un nivel de inversión que se ubicó en el 21,2%.
También fue valiosa la gestión de Boudou en la renegociación de la deuda externa. Gracias a las gestiones llevadas adelante por el equipo que conduce el ministro, se logró una segunda reestructuración de la deuda en default que ascendió a un total del 93%. De esta manera, la deuda pública pasó a representar el 20% del PBI. Se trata de índices muy inferiores a los de varios países centrales que sufren en carne propia de los efectos de la crisis global. Por ejemplo, en Alemania la deuda representa el 73% del PBI, en Francia el 78% y en Italia el 116%. A su vez, el quipo económico está cerca de cerrar un acuerdo con el Club de París. A partir de las últimas negociaciones, se acordó que la cifra total a pagar será de 8470 millones de dólares y la intención del Ministerio es pagar cuotas de 1500 millones de dólares anuales, es decir a un plazo de cinco años y medio. Por todos estos motivos, en el exterior valoran la tasa de crecimiento en torno al 8%, el sostenimiento del superávit comercial y fiscal, el nivel récord de reservas en el Banco Central, la política de sustitución de importaciones, la consolidación del mercado interno y el progresivo desendeudamiento externo. De hecho, cuando Boudou asumió como ministro, el riesgo país era de 1000 puntos y en la actualidad está por debajo de los 500.
Por todas estas razones, a pesar de no ser elegido como el candidato porteño por el Frente para la Victoria, Boudou sigue siendo una figura central en el elenco kirchnerista.

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