Piden que el cura condenado sea detenido

Año 4. Edición número 183. Domingo 20 de noviembre de 2011
Causa Grassi

El fiscal general adjunto de departamento judicial de Morón, Alejandro Varela, pidió al Tribunal Oral Criminal la detención del sacerdote Julio Grassi por violar las condiciones que la Justicia le impuso tras la condena.
“La fiscalía solicitó que se tome declaración a la periodista Romina Manguel, por una nota realizada por ella en el diario La Nación, donde el abogado Fernando Burlando habría manifestado haberse reunido con Grassi en la sede de la Fundación Felices Los Niños”, explicó el funcionario.
Grassi fue condenado a 15 años de prisión por abuso sexual agravado, pero sigue en libertad hasta que la condena quede firme. Mientras tanto, tiene prohibido acercarse a la Fundación y referirse a los denunciantes que declararon en su contra.
Por eso, además de tomarle declaración a Burlando, la fiscalía quiere corroborar si en el programa televisivo de Mauro Viale, el cura calificó al joven conocido como Gabriel de mentiroso. Gabriel es uno de los jóvenes que lo denunció por abuso y su acusación fue la que derivó en la condena.
La denuncia fue presentada por el abogado Juan Pablo Gallego, querellante en la causa, quien pidió la detención del acusado.
Grassi fue acusado en julio del 2008 de abusar sexualmente de un grupo de adolescentes. Luego de un largo proceso judicial, la Justicia los condenó a 15 años de prisión, por dos hechos contra uno de los denunciantes conocido como Gabriel. El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón decidió que quedara en libertad, hasta que la Cámara de Casación decida la apelación presentada por la defensa. Casación confirmó la condena pero no se pronunció sobre la detención y derivó este aspecto a la Suprema Corte Bonaerense que todavía no se expidió. Luego del nuevo pedido de detención, Grassi pidió que le aplicaran “el suero de la verdad” antes de preguntarle si había incumplido la orden del tribunal.

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Otras notas

  • Grassi va a repetir sus errores.” Un hombre anciano y vestido de traje pronunció esas palabras el 10 de junio de 2009, a la salida de los tribunales de Morón. Casi nadie escuchaba su discurso. La atención de los periodistas aquel día estaba puesta en el propio Julio César Grassi, que acababa de ser condenado a quince años por abuso sexual de menores, pero seguía en libertad por una inexplicable benevolencia de los jueces.

  • Es el peor pecado con el que se puede acusar a un sacerdote”, rumiaba Julio César Grassi el jueves pasado en el programa Estado de situación, conducido por Eduardo Feinman en el canal de noticias C5N. Dos días antes, la Cámara de Casación de la provincia de Buenos Aires había ratificado la condena de 15 años de prisión por “abuso sexual y corrupción agravada de menores” y rechazaba todos los planteos y recursos de la defensa del cura. El fallo fue unánime por parte de los tres jueces de la Sala II, Carlos Mahiques, Fernando Luis María Mancini y Jorge Celesia.

  • La investigación por el asesinato de Candela Rodríguez amenaza con volverse un campo de batalla para dirimir la interna judicial de Morón. El miércoles pasado, cuando la imagen del cura condenado por abuso empezó a circular en los medios, varios se agarraron la cabeza al estilo Tano Pasman, aquel hincha de River cuyo único mérito fue putear de manera estruendosa.

  • El ex subcomisario Luis Patti sumó un nuevo pedido de prisión perpetua. Esta vez, le tocó el turno de hacerlo a los representantes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. El alegato coincidió en su pedido de pena con la fiscalía y los abogados de los asesinados Gastón Goncalvez y el ex diputado nacional Diego Muñiz Barreto.

  • En el principio de esta trama, cuando Candela Sol Rodríguez aún era buscada por unos 1.600 policías, el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Casal, solía prestarse con beneplácito a la requisitoria periodística, al igual que el jefe de la Bonaerense, comisario Juan Carlos Paggi, y el fiscal general de Morón, Federico Nievas Woodgate. Pero tras el hallazgo del cuerpo sin vida de la niña en un descampado de la avenida Vergara, todos ellos se llamaron a silencio. Ahora, en cambio, la voz cantante del caso la tienen los abogados.

  • • Por el crimen del obispo

    Angelelli: indagatoria a Videla