Por qué la cautela

Año 4. Edición número 160. Domingo 19 de junio de 2011

Que los jóvenes inscriptos irregularmente en 1976 por Ernestina Herrera de Noble como Marcela y Felipe Noble Herrera hayan aceptado entregar muestras de su ADN para que sean comparadas con las de 246 familias que buscan hijos de desaparecidos es el resultado de una lucha que no supo ni sabe de descanso: la de las Abuelas de Plaza de Mayo para recuperar a sus nietos. Y esto es así más allá de los resultados que puedan arrojar las pruebas. Porque, cualesquiera sean los resultados, lo que se conocerá es la verdad.
Que Marcela y Felipe se presenten en el Banco Nacional de Datos Genéticos, cumpliendo con lo que dispone la ley, no es –como se ha dicho hasta el cansancio desde los medios del monopolio y sus compañeros de ruta– un gesto de buena voluntad de los jóvenes (también víctimas de una situación que les impide conocer sus verdaderos orígenes) ni una renuncia a sus derechos constitucionales para terminar con “las persecuciones de las que es objeto” su anciana madre. Si lo hacen, es porque ya casi no les quedaba otra alternativa: apenas la presentación ante la Corte Suprema de un recurso extraordinario que casi seguramente sería rechazado por el alto tribunal. La comparación de las muestras iba a hacerse, más tarde o más temprano. Lo único que hicieron los abogados de Clarín fue elegir la oportunidad.
Es imposible hablar de buena voluntad cuando la causa lleva más de diez años debido a las maniobras judiciales de los abogados de Ernestina Herrera de Noble, a la destitución de un juez, Roberto Marquevich, y a la inacción deliberada de su sucesor, Conrado Bergesio, durante casi ocho años. Por eso –más allá de la alegría por la noticia– la cautela de las Abuelas y sus abogados es explicable. La causa que investiga la identidad de Marcela y Felipe Noble Herrera es una causa embarrada que –sean o no hijos de desaparecidos durante la última dictadura– se origina en un delito ya prescripto: sus adopciones irregulares en 1976, con la complicidad de la jueza de Menores de San Isidro, Ofelia Hejt (ya fallecida), a quien se le ha comprobado la entrega ilegal de por lo menos un hijo de desaparecidos, el nieto recuperado Andrés La Blunda.
En 2001, el entonces juez de la causa, Roberto Marquevich, encontró seis irregularidades flagrantes en los trámites de adopción de los niños inscriptos como Marcela y Felipe (ver nota principal).
Desde entonces hasta esta semana, los abogados de la viuda de Noble –y también los de los jóvenes– intentaron por todos los medios evitar que se conocieran los orígenes biológicos de Marcela y Felipe. Sobran las razones para desconfiar. La prudencia y la cautela con las que tanto Estela de Carlotto como los abogados de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo tomaron el escrito presentado por los hijos adoptivos de la directora de Clarín se basan en una larga historia. Todo indica que la hora de la verdad –sea cual fuere ésta– está más cerca. Siempre y cuando nadie la pueda manipular.

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Otras notas

  • El 30 de abril de 2001, la abogada Alcira Ríos entró a la sede del Juzgado Federal Nº 1 de San Isidro, a cargo de Roberto Marquevich. Debajo del brazo llevaba una denuncia con la firma de Estela Barnes de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. En el escrito se solicitaba el inicio de una investigación judicial sobre la filiación de los hijos adoptivos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble.

  • Luego de la aclaratoria que la Sala II de la Cámara de Casación realizó el martes pasado sobre los alcances del fallo que confirmó la extracción voluntaria o cumpulsiva de muestras genéticas de Marcela y Felipe Noble Herrera pero restringió el universo con el cual deben ser comparadas en el Banco Nacional de Datos Genéticos, los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron que apelarán esta medida ante la Corte Suprema de Justicia. El plazo para hacerlo vence el jueves 16.

  • Es una noticia alentadora porque esto es lo que queremos desde hace más de diez años”, señaló Estela de Carlotto. Lo hizo poco después de que se conociera la decisión de Marcelo y Felipe Noble Herrera de allanarse a entregar sus muestras genéticas para ser contrastadas con la totalidad de las existentes en el Banco Nacional de Datos Genéticos (Bndg). La noticia, que marcó un giro rotundo de cara a las permanentes chicanas judiciales que articularon los abogados de la dueña del Grupo Clarín y de sus hijos adoptivos, dio pie a innumerables teorías.

  • La Cámara Federal de San Martín convocó a una audiencia previa antes de resolver si ratifica la decisión de extraer de manera compulsiva sangre a los hijos adoptivos de la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, para realizar estudios de histocompatibilidad y determinar si fueron apropiados durante la última dictadura militar. La sala II del Tribunal de Apelaciones convocó para el próximo jueves a todas las partes con el fin de escuchar argumentos y podrá resolver ese mismo día o fijar nueva fecha para dar a conocer su decisión.

  • VOTO EN DIPUTADOS
    La desaparición es ley

  • Los peritos del Banco Nacional de Datos Genéticos confirmaron a la jueza Sandra Arroyo Salgado que los perfiles de ADN que le entregaron la semana pasada corresponden a las muestras de sangre y saliva extraídas a Marcela y Felipe Noble, el año pasado, en el Cuerpo Médico Forense. Así, los peritos reconocidos legalmente para este tipo de estudio admitieron que esas muestras son “aptas” para realizar un entrecruzamiento con fines identificatorios con el Banco Nacional de Datos Genéticos (Bndg), pero no le dieron carácter de “muestra indubitada”.