Prontuario

Año 3. Edición número 131. Domingo 21 de noviembre de 2010

El diario Folha de Sao Paulo logró que el Tribunal Superior Militar brasileño tenga que abrir los archivos de Dilma Rousseff de la dictadura. Algo que el periódico tituló como un logro de toda la ciudadanía. Sin embargo, en realidad esto comenzó como un intento de publicar la historia de la candidata durante el período electoral, y no para favorecerla. Justamente la Folha de Sao Paulo intentó tomar esta historia para descalificar a Dilma y considerarla “terrorista”, cuando el terrorismo de Estado lo comenzaron los militares brasileños en 1964. De hecho, el periódico fue obligado a ceder espacios a Dilma por réplicas a las acusaciones que él mismo había realizado. De todos modos, esta semana se podrá acceder a un material que seguramente quedará en la historia de Brasil, realizar la lectura de los reportes militares sobre una joven de 20 años marcará a cuánto llegaron los regímenes de la región y contribuirá a seguir recuperando la memoria de ese país y del continente. Dilma tuvo la valentía de enfrentar a un régimen dictatorial que había tomado ilegalmente el Estado brasileño. La opción de lucha armada que llevó adelante su organización, la Vanguardia Revolucionaria Palmares, se dio en un contexto donde no había garantías institucionales. Y el proceso judicial de la Folha de Sao Paulo va a permitir saber las acciones de esa estudiante desde la perspectiva de los dictadores brasileños, que lamentablemente muchos de ellos hoy caminan libres en las calles de Brasil. Quizá con este paso comiencen a recuperarse la memoria y los derechos humanos de nuestros vecinos.

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Otras notas

  • A pesar de sus altos niveles de popularidad, la Presidenta Dilma Rousseff no se toma descanso. El respaldo del que goza su figura es del 64%, según una encuesta de Data Folha, consultora ligada al diario Folha de Sao Paulo, que la posicionan bien para encarar la contienda electoral de octubre. Por eso, ahora hace “sintonía fina” en su gobierno, y para recuperar el crecimiento económico se propone bajar la tasa de interés e impulsar el empleo como iniciativa ante los problemas que acechan su gestión.

  • Dos veces en su vida tuvo que usar una peluca para camuflarse. Primero, durante los sesenta, para despistar a los servicios secretos brasileños y disimular su clandestinidad política como guerrillera urbana. Cuatro décadas después también recurrió a una prótesis capilar pero, esta vez, para simular la caída del cabello que le produjeron las odiosas sesiones de quimioterapia que erradicaron de forma definitiva un cáncer linfático y así no languidecer ante los flashes de la prensa brasileña.

  • A Dilma Rousseff pareciera no darle descanso el vendaval de bajas en el gabinete. A las dimisiones de los ministros, se les suman las presiones políticas, especialmente de los militares, que provocaron un desgaste de su gobierno. Si bien el rápido accionar de la mandataria, que viene reemplazando a cada funcionario sospechado de corrupción, parecía darle un retrato de cierta firmeza, no pudo evitar que los cambios afectasen su imagen.

  • El comando tucano –apodo del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb)– pondrá al aire, a partir de mañana, una batería de cuatro publicidades televisivas donde ironizan sobre la figura de la candidata oficialista Dilma Rousseff. Según un adelanto exclusivo del matutino O Estado de São Paulo, uno de los spots mostrará a una mujer de rasgos parecidos a Rousseff en una entrevista de trabajo que, tras ser acusada de mentir, se excusa con el argumento de que es “amiga del presidente”.

  • En Brasil, mientras la recientemente creada Comisión de la Verdad y la Memoria se apresta a abrir la caja de Pandora que dejó la dictadura militar en ese país, la presidenta Dilma Rousseff le hace un guiño a las fuerzas armadas para descomprimir las tensiones que su creación provocó. Con promesas de asignarles un rol importante en el impulso industrial o el incremento presupuestario y la renovación de armamento, la mandataria brasileña busca tender un puente con los militares.

  • Hace 141 años que terminó la guerra del Paraguay. Duró desde 1864 hasta 1870. A lo largo de seis años, Brasil, Argentina y Uruguay, instigados por Inglaterra, combatieron a los paraguayos. El pretexto era derribar al dictador Solano López e impedir que Paraguay, país independiente y sin miseria, abriese una salida al mar.
    Brasil envió 150 mil hombres al campo de batalla. De ellos murieron 50 mil. Del lado de Paraguay murieron 300 mil, el 20% de la población del país. Y el Brasil se apoderó del 40% del territorio de la nación vecina.