Rajoy y Latinoamérica, una relación que augura tensiones
“Latinoamérica será una enorme prioridad para mi gobierno”, dijo Mariano Rajoy en su único cara a cara televisivo con el candidato oficialista, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, antes de las elecciones generales de hoy en España. Pero sin duda al líder del Partido Popular y seguro próximo presidente no le será fácil tratar con muchos gobiernos de esa región tan poblada como Europa –500 millones de habitantes– y un peso económico y político cada vez mayor en el mundo.
Rajoy se ha dedicado los últimos años a reprocharle a Rodríguez Zapatero que tuviera como “amigos” a “dictadores” y “caudillos populistas”, en referencia a Fidel y Raúl Castro, a Hugo Chávez o a Evo Morales. Pero, a pesar del rechazo visceral a todo gobierno progresista, Rajoy no tiene margen para elegir los socios comerciales por afinidad ideológica. Sabe que desde los años ’90 Latinoamérica es el destino principal de las inversiones españolas y que gracias a ellas numerosas empresas se están salvando del desastre, y con ellas España.
Sólo en el primer trimestre de 2011 los bancos más poderosos de España, el Santander y el Bbva, crecieron en esa región el 27% y el 23,44% respectivamente. La eléctrica Iberdrola obtuvo por primera vez un beneficio anual superior a 1.500 millones de dólares, y buena parte lo consiguió en Latinoamérica. Repsol-IPF tuvo en el primer semestre del año beneficios de más de 1.600 millones de dólares y aunque bajó coyunturalmente sus ingresos en Argentina, estaba obteniendo allí casi el 40% de sus ganancias.
Telefónica tuvo pérdidas por primera vez en nueve años, pero ganó un 17% en América latina. El 74% de las ganancias de Prosegur provino en el primer trimestre de este año también de allí. Empresas como Prisa, editora del diario El País, radios y TV, con pérdidas millonarias, lograron compensar parte de ellas gracias a sus beneficios en sus editoriales y otras firmas en esa región. En Brasil consiguió aumentar el 28%. No en vano Gas Natural contrató al ex presidente socialista Felipe González como “consejero independiente” y la eléctrica Endesa hizo otro tanto con el ex presidente conservador José María Aznar. Sus contactos son vitales para “abrir mercados”, como lo hace también el propio rey Juan Carlos.
Rajoy habrá escuchado con preocupación cuando la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, advertía en abril pasado que la UE está perdiendo influencia en América latina y que para países como Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Costa Rica y Ecuador, ya no es uno de los tres socios comerciales principales. China ha entrado en escena.
El líder derechista recibe ya también la presión del empresariado español. Días atrás, el consejero director general del Banco Santander, Francisco Luzón, dijo en el Foro Labitex en Madrid: “Si no mantenemos y renovamos las inversiones en el continente es muy probable que en 10 o 15 años España pierda su posición competitiva y diferencial en la zona”. El presidente de la eléctrica Endesa, Borja Prado, dijo por su parte que si América latina crece es “gracias a que sus gobiernos hicieron bien los deberes en su momento, mejoraron la seguridad regulatoria y jurídica, y ahora recogen sus frutos”.
El futuro presidente sabe que no las tendrá todas consigo si pretende mostrar dureza frente a nuevas reglas de juego que se les imponga a las grandes empresas españolas, como el anuncio del gobierno argentino de eliminar las tarifas subsidiadas a la electricidad, agua y gas que consumen. El economista argentino Rodolfo Rieznik, profesor de Economía Internacional en la Universidad Pontificia de Comillas, nos dice que “sin duda, las compañías españolas intentarán alguna compensación por la pérdida que eso les suponga y reclamarán un aumento de tarifas”. “Saben que Argentina, como América latina en general, tiene una gran dependencia de la tecnología extranjera, algo que harán valer”.
A pesar de que el gobierno argentino advirtió a Repsol-YPF que usará su acción de oro si se niega a cumplir sus compromisos de reinversión, según Rieznik, a la mayoría de las corporaciones españolas no les afectarían tanto las nuevas medidas que prevé Argentina para evitar la fuga de capitales dado que “habitualmente no retornan capital con transferencias directas”. En principio no es de prever grandes alteraciones en las relaciones comerciales entre España y América latina, pero sin duda aumentará la tensión con la vuelta de la derecha al poder.
Hacer la América
Argentina y Brasil impulsan las ganancias españolas
Tras dos años de relativo estancamiento, las inversiones españolas registraron un incremento de U$S 464 millones con relación a 2009 para acumular, hacia fines del año pasado, un stock de u$s 23.200 millones, cifra superior a los u$s 14.800 millones que exhiben las inversiones estadounidenses. El aumento se dio a pesar de la disminución de u$s 500 millones de la posición en el sector petrolero. El dato no es menor, ya que se trata del principal negocio al que se orientan los capitales españoles. En los hechos, el rubro hidrocarburos pasó a representar en diciembre pasado un 28,9 % del total del stock, contra el 54 % que representaba en 2005. ¿Qué sectores explican el incremento? La respuesta hay que buscarla en lo más rentable de la economía local. La suba la impulsaron el sector financiero –u$s 240 millones–, seguido por las telecomunicaciones –u$s 221 millones– y el sector productor de metales comunes –u$s 206 millones–. Párrafo aparte merece la posición española en el complejo oleaginoso, que exhibió un alza interanual del 34,7 %. Al igual que las inversiones provenientes de otros países, los capitales españoles se vieron favorecidos por la recuperación de la rentabilidad empresaria. En términos globales, la renta generada por las empresas extranjeras registró durante 2010 un valor total estimado en u$s 12.300 millones –50 % más que en 2009 y % más que en 2008–. La tónica abarcó casi todos los ámbitos y también benefició a los capitales españoles. Según el Banco Central, las rentas acumuladas por las firmas españolas llegaron a u$s 1.200 millones en el cuarto cuatrimestre de 2010, renta que totalizaba u$s 450 millones en 2005 y que describió –con excepción de 2008– una curva ascendente durante el último quinquenio. En síntesis, Argentina sigue siendo –al igual que Brasil– el país que más impulsa las ganancias y beneficios de las empresas españolas, que confían en sus operaciones locales para capear la crisis que atraviesan en sus pagos de origen, como en los casos de Repsol, Telefónica, y los bancos Santander y BBVA, algunos de los ejemplos más notorios.
