La reunión que hace tres semanas mantuvo Cristina Fernández con el heterogéneo frente sindical antimoyanista, en Casa Rosada, sirvió para ir destrabando paulatinamente las demandas que desde hace meses viene sosteniendo el movimiento obrero. De los tres reclamos que se convirtieron en el caballito de batalla de Hugo Moyano –actualización del mínimo no imponible a las Ganancias, de las asignaciones familiares y el pago de la deuda a las obras sociales– podría haber novedades en dos de ellos en las próximas semanas. Precisamente, estas demandas fueron en lo formal lo que generó el distanciamiento entre el Gobierno y Hugo Moyano y que llevó a la vez a la división dentro del movimiento obrero de parte de aquellos dirigentes que no acompañan la radicalización adoptada por el camionero. Efectivizada la fractura de la CGT, ahora el Gobierno ha decidido tomar como interlocutor al sector antimoyanista e ir tratando parcialmente los reclamos sectoriales.
El próximo jueves, el ministro de Trabajo Carlos Tomada se reunirá con un grupo de los dirigentes sindicales que pusieron en marcha el proceso de constitución de una CGT antimoyanista. A diferencia del encuentro con la Presidenta, en esta ocasión sí estará presente Antonio Caló, titular de la UOM y único candidato a conducir la central obrera que conformará este sector en el congreso del 3 de octubre. Lo acompañarán representantes de los diferentes sectores que conforman este espacio: Armando Cavalieri y Oscar Lescano de los gordos, Andrés Rodríguez y Gerardo Martínez de los independientes, Omar Maturano y Norberto Di Próspero de los ex moyanistas.
Los dos temas centrales que se evaluarán en dicha reunión será la actualización del salario mínimo y la suba de las asignaciones familiares. Los dirigentes gremiales llevarán también como reclamo la suba del mínimo no imponible, pero saben que en ese punto el Gobierno todavía no piensa tomar ninguna determinación. De todas formas, como lo señaló este diario dos semanas atrás, para este sector sindical es mucho más urgente resolver la cuestión de las asignaciones familiares que la del impuesto a las Ganancias, ya que la falta de actualización de aquéllas afecta a mayor cantidad de trabajadores.
Con respecto al salario mínimo, el antimoyanismo asegura contar con la mayoría de los representantes sindicales que conforman el Consejo del Salario Mínimo, el organismo tripartito encargado de garantizar su movilidad. A su vez, el moyanismo ya adelantó que presentará una impugnación a la reunión de ese Consejo, ya que entiende que los representantes sindicales tienen que surgir de la CGT que consagró el congreso del 12 de julio en Ferro. Pero como el Gobierno impugnó dicho cónclave, sigue tomando como legítima la CGT surgida del congreso de 2008. Entre el Gobierno y los dirigentes sindicales de este sector habría acuerdo en elevar un 25% el salario mínimo, que coincide con el promedio alcanzado en las negociaciones paritarias de este año. Desde el espacio de Hugo Moyano ya adelantaron que la suba del salario mínimo no debería ser inferior al 30%.
La otra cuestión en la que el sector sindical antimoyanista espera lograr avances tiene que ver con las deudas de las obras sociales. En las últimas semanas, diferentes dirigentes gremiales se reunieron con la titular de la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS), Liliana Korenfeld, con la intención de liberar parte de los 2000 millones de pesos que reclaman las obras sociales por reintegros no abonados. Esta deuda tiene que ver con la Administración de Programas Especiales, organismo disuelto hace unas semanas, y que se encargaba de reintegrar a las obras sociales el pago de tratamientos médicos de operaciones complejas. Ahora es la propia SSS la que se encarga de la administración de esos fondos y Korenfeld les propuso a los dirigentes sindicales tratar el caso de cada obra social e ir resolviendo inicialmente el de aquellas que tengan mayores urgencias. A su vez, desde la SSS está en estudio la posibilidad de modificar el actual esquema y que el Estado les reintegre directamente a los pacientes los tratamientos más complejos.

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