Rodríguez Zapatero tira la toalla
José Luis Rodríguez Zapatero no aguantó ya más la presión interna y externa y dijo ¡Basta! En contra de lo que sostenía hasta pocos días atrás, finalmente sí convocará elecciones anticipadas. Será para el próximo 20 de noviembre, en vez de marzo de 2012, como estaba previsto. Un día muy especial el elegido para la contienda electoral. El 20-N es nada menos que aniversario de las muertes tanto del dictador, Francisco Franco, como del líder de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. Un tradicional día de actos y marchas de la ultraderecha nostálgica española. Pero Zapatero dijo que era “un día cualquiera”.
En su rueda de prensa, el presidente español ha anunciado a los medios de comunicación que no sólo no intentará su reelección –en España no hay límite al número de mandatos–, sino que ni siquiera aspira a un escaño como diputado de las Cortes (Parlamento). El “fenómeno ZP” se pinchó. Llegó al poder en marzo de 2004 y renovó su mandato en 2008, pero ya hace tiempo que su gobierno agoniza. No puede llegar a la meta; 2012 está muy cerca, pero al mismo tiempo muy lejos. Durante meses aguantó la durísima campaña de su gran opositor, el Partido Popular, cuyo líder, Mariano Rajoy –nombrado a dedo por su predecesor, José María Aznar–, le reclamó un día sí y el otro también, que dimitiera y convocara a elecciones anticipadas. “No haga sufrir más a los españoles”, le dijo con tono populista una y otra vez, en el Parlamento y en cuanto foro tuvo oportunidad.
Pero Rodríguez Zapatero aguantaba, mantenía la esperanza de que la situación económica diera signos de recuperación y que con ello muchos de los electores que fue perdiendo por el camino durante estos últimos años volvieran a renovar la confianza en él. Sin embargo, la situación económica, en España, como en Europa y Estados Unidos, no mejoró. Y España, en particular, está entre los países periféricos de la zona euro, entre los más vulnerables, junto con Grecia, Portugal, Irlanda e Italia y contiene la respiración cada vez que se produce un cimbronazo en la zona euro, temiendo que en cualquier momento le toque el turno.
Durante su primer mandato Zapatero impulsó una importante ola de reformas sociales que benefició a millones de personas y concitó el apoyo de todo el arco parlamentario a la izquierda del gubernamental Partido Socialista Obrero Español (Psoe), y eso quedará para la Historia como lo más rescatable de su gestión. Pero la crisis económica y financiera pudo con él. Su giro fue drástico. Zapatero gobernó cada vez más en función de los mercados financieros. “Tenemos que aplicar un duro ajuste para poder tranquilizar los mercados”, fue una de sus más frecuentes frases justificatorias.
En estos años, España dejó a millones de personas sin trabajo, alcanzando el 21% de desempleo, el índice más alto de toda la Unión Europea; tiene 500.000 viviendas nuevas sin vender y decenas de miles de personas ya han sido desalojadas de sus hogares por no poder pagar sus hipotecas. La mayoría de los trabajadores han visto congelados sus salarios, al igual que los jubilados.
El golpe de la crisis y la mala gestión de ella, hizo que el líder socialista perdiera cada vez más apoyos y que cambiara a sus aliados parlamentarios de izquierda de antes por los de la derecha vasca y catalana. Esto provocó no pocos malestares en el seno del propio Psoe y el reclamo de elecciones anticipadas se generalizó.
El diario El País, el de más tirada e influencia en España, portavoz oficioso del Psoe hasta hace pocos años, lo expresó así ayer en su portada, a cinco columnas: “Zapatero acorta la agonía”.
