Trazabilidad, ¡nada menos...!

Año 3. Edición número 157. Domingo 22 de mayo de 2011
La clave. El programa contempla, en una etapa posterior, la digitalización de las recetas médicas.
El sistema, anunciado con la promulgación de la Ley de Medicina Prepaga, permitirá controlar la producción y distribución de medicamentos para evitar maniobras de falsificación y adulteración. Un programa clave.

El Programa de Trazabilidad de Medicamentos que anunció nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner es la respuesta madura de un Estado responsable para combatir la adulteración de medicamentos, pero sobre todas las cosas, porque se está pensando en la Salud como un derecho. Como dijera la Presidenta durante su discurso, “los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a la Salud, y nosotros a garantizarla”.
La trazabilidad es el seguimiento histórico y en tiempo real de la localización de un producto, desde su elaboración, empaquetado, distribución, almacenamiento, etc., hasta llegar a las manos del paciente. ¿Por qué trazabilidad? Existen medicamentos que son de muy alto costo, que tienen incidencia directa en el tratamiento y la sobrevida de los enfermos, como es el caso de los oncológicos, hematológicos, para el HIV/Sida, reumatológicos, etc. Cualquier adulteración o falsificación pone en riesgo la eficacia de un tratamiento y hasta una vida. La trazabilidad es una respuesta de avanzada para conocer en tiempo real por dónde transitó y en dónde se encuentra cada medicamento, tanto por las autoridades sanitarias y los efectores como por la población; y que antes de utilizarlo se pueda corroborar la veracidad y cuidado que tuvo desde su manufactura.
La implementación será por etapas, dada la complejidad de los instrumentos necesarios. Se comenzará por los medicamentos de alto costo y baja incidencia, pero como expresara la Presidenta: “Mi idea es que (…) se extienda a la totalidad de los medicamentos, incorporando la digitalización de las recetas médicas”. La información que se obtenga a partir de este programa no sólo permitirá tener un control completo de los diversos actores del Sistema de Salud, sino que también aportará datos esenciales que serán el insumo ideal para la toma de decisiones con más fundamentos.
Otro aspecto relevante, además de darle “mucha transparencia al sistema”, es la participación de todos los ciudadanos, que podrán, mediante herramientas al alcance de su mano, “saber que el medicamento que está recibiendo, no solamente no está vencido, sino que no ha sido robado, no ha sido adulterado, y evidentemente pertenece al laboratorio que está impreso el medicamento que va a tomar”.
Este programa de avanzada ha sido reconocido por Mirtha Roses, Directora General de la Organización Panamericana de la Salud. Se inscribe en la aparición de una mirada estratégica en el sector Salud, que va de la mano con la compra coordinada en manos de Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Salud y el Pami. Es decir, el Estado Nacional, el principal comprador de tecnologías y medicamentos en salud, puede definir el precio patrón con sus compras.
Es de destacar, con estas acciones de un Estado presente, con participación Ciudadana, en consolidación de un País en serio, lo que definía la Sra. Presidenta al final de su exposición por cadena nacional:
“Esto también demuestra que a medida que un país se va ordenando y organizando, comienza a surgir el abordaje de los temas pendientes. En este caso, trazabilidad de medicamentos, regulación de prepagas, gestión inteligente del Estado para logra mejor posición, mejor obtención de precios y mejor calidad en la salud y así en todas las áreas”.
No casualmente estas medidas se realizaron en conjunto con la promulgación de la Ley de Medicina Prepaga. Los tres subsectores del Sistema de Salud Argentino, el público, las Obras Sociales y la Medicina Prepaga, son regulados para garantizar, desde el Estado Nacional, que todos los argentinos accedamos cada vez más, a una atención de salud de buena calidad, segura, eficiente y solidaria, para poder garantizar la inclusión de todos y todas.
Un Proyecto de país para todos nos exige una salud para todos y de calidad, porque entendemos que la salud es un derecho humano fundamental donde requiere un Estado presente activo y promotor para garantizarlo. Nunca menos, más salud.

Promedio: 4.6 (14 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • "Unas 25 millones de personas tienen obra social, 4 millones tienen prepagas, pero 20 millones no tienen cobertura alguna. Por esto es muy importante sostener la infraestructura de los hospitales”, apuntó el diplomado en salud pública Francisco Leone durante las Jornadas Internacionales Sociedad, Estado y Universidad, que se desarrollaron la semana pasada en Mar del Plata.

  • El Gobierno de la Ciudad tiene la obligación de tener dotaciones suficientes de cualquier especialidad crítica, entre ellas, la anestesiología. Esto es una responsabilidad indelegable del Ministerio de Salud porteño que permite que, desde hace ya mucho tiempo, las ambulancias del Same trasladen a los anestesiólogos de un hospital a otro. En cualquier sistema sanitario deben planificarse los recursos humanos necesarios para que la población esté cubierta, porque la salud es un derecho humano fundamental y universal.

  • Uno de los muchos indicadores de injusticia social de Argentina es que las embarazadas pobres controlan sus embarazos más tarde y menos veces que las de clase media, pese a que su riesgo biológico y social es mayor, y que su porcentaje de prematurez es el doble. Esta medida, anunciada por la Presidenta, se suma a otras iniciativas de su gobierno.

  • Un proyecto de ley que se encuentra en danza en el Congreso de la Nación, que obtuvo media sanción en Diputados durante marzo, y que se encuentra movilizando a la Comisión de Salud del Senado, ha pasado desapercibido para la prensa escrita.
    Se trata de uno de esos proyectos fundamentales, del orden de los que contemplan los derechos inclusivos, de los que vienen siendo debatidos desde hace mucho tiempo, en los que se juega una porción de soberanía y por ello cuenta con fuertes intereses opuestos, como es el que encarna el proyecto de la Producción Pública de Medicamentos y Vacunas.

  • Hay universidades, Fuerzas Armadas y municipios que fabrican medicamentos”, dice el sanitarista José Carlos Escudero, entrevistado el miércoles pasado en el programa Hoy más que nunca, de Radio Nacional. “Con una pequeña inversión adicional, el Estado podría fabricar muchísimos más remedios a un precio más bajo que la industria comercial y –aunque no me crea– con mejores controles farmacológicos.”

  • No hay luz, no hay agua, no hay teléfonos. La situación en los pequeños Centros de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) que el Gobierno de la Ciudad tiene a su cargo para atender urgencias en barrios vulnerables están al borde del colapso y durante el año pasado sólo recibieron el 5 por ciento del presupuesto de salud. El acceso a la salud por parte de los sectores más necesitados de la población está en coma profundo. La muerte de Humberto Ruiz luego de que una ambulancia del SAME se negara a entrar a la villa 31 refleja una situación habitual y muestra la peor cara de la ausencia del Estado.