UIA: una interna con final abierto

Año 3. Edición número 142. Domingo 6 de febero de 2011
Paolo Rocca (Techint), Javier Madanes Quintanilla (Aluar) y Héctor Magnetto (Clarín). Tres caras del conflicto.

Que la Unión Industrial Argentina (UIA) no pueda definir quién reemplazará a Héctor Méndez al frente de la entidad podría interpretarse como un tema menor, si no fuera porque la falta de consenso revela la resistencia de numerosos empresarios de seguir los dictados de la dupla que integran Héctor Magnetto (Grupo Clarín) y Paolo Rocca (Grupo Techint). En los hechos, la aparición de Javier Madanes Quintanilla (Aluar), encolumnando a integrantes de la central y ex socios de la Asociación Empresaria Argentina (AEA), causó un terremoto en la entidad. Su postura de realizar internas abiertas, de concretarse, romperá con el acuerdo de cúpulas que rige desde 2003, cuando las listas Industriales y Celeste y Blanca decidieron alternarse en la presidencia.
La interna lleva tiempo, pero se disparó cuando Industriales perfiló la candidatura de José Ignacio de Mendiguren –de buen diálogo con el Gobierno y las pymes– para suceder a Méndez. La reacción no se hizo esperar. Magnetto y Rocca levantaron la candidatura de Adrián Kaufman Brea, vicepresidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) y mano derecha de Luis Pagani (Arcor), titular de AEA hasta que la misión recayó en Javier Campos, álter ego de los CEOs de Clarín y Magnetto.
El cónclave que reunió en agosto pasado a las cúpulas de la UIA y AEA se constituyó en un punto de inflexión. Los alineamientos se decantaron. Entre quienes se entusiasman con la propuesta de Madanes Quintanilla revistan varias compañías que abandonaron AEA disconformes con la conducción del tándem Clarín-Techint. Si bien las empresas son reacias a las definiciones públicas, la lista de los que dejaron la entidad es conocida –Telefónica, Petrobrás, Loma Negra y Sancor son algunas. También en la Celeste y Blanca ven con buenos ojos la idea del número uno de Aluar, quien tomó distancia de AEA y la UIA hace ya varios años. Incluso, preferirían una ruptura del acuerdo de alternancia antes que entregarle el poder a la dupla Clarín-Techint. En ese sector se agrupan pesos pesados del sector energético, textil y de la construcción. También varios bancos de capital nacional e intereses agropecuarios en disputa con las cámaras de la industria aceitera y de las exportadores de cereales.

Diferentes visiones. Las divergencias que emergieron durante las últimas semanas no sólo responden a disputas por espacios de poder. También son consecuencia de las diferentes visiones sobre la evolución de la economía. Prueba de ello fue la soledad en que quedó Méndez cuando señaló que el incremento del 46 por ciento de las importaciones pone en riesgo a la industria nacional. Una aseveración que parece desconocer que apenas el 20 por ciento fueron traccionadas por el consumo masivo, y que el resto se concentró en insumos, bienes de capital y accesorios o piezas destinadas a la producción.
Lo dicho por Méndez también desconoce que, por primera vez en la historia, las exportaciones industriales (MOI) superaron las provenientes del complejo agrícola. “Resulta destacable que las exportaciones del MOI no se muestran sensibles a la reducción del tipo de cambio real registrada hacia el final del decenio 2001-2010, ya que en ese período aceleraron su crecimiento. Esto puede deberse tanto a la consolidación de los sectores exportadores mediante un aumento de su productividad, cuanto a la efectividad de las políticas activas, principalmente de tipo horizontal, aplicadas por el Gobierno Nacional”, agrega un trabajo de Daniel Queipo, del Instituto de Tecnología Industrial.
El trabajo también confirma que “la devaluación del peso mejoró drásticamente los costos de producción del sector industrial medidos en dólares, especialmente de aquellas producciones con alta proporción de mano de obra”. La situación devino en un incremento de la tasa de ganancia promedio de las empresas, que saltó del 23,9 por ciento durante la convertibilidad al 35,9 por ciento con el modelo del dólar alto, según un esclarecedor análisis del sociólogo Pablo Manzanelli publicado por la revista Realidad Económica del Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (Iade).

Cuestión de liderazgos. En las cámaras sectoriales aseguran que no es posible que la conducción de la UIA quede en manos de empresarios que están lejos de sus compañías, sea porque delegaron el manejo o porque son socios minoritarios de capitales extranjeros. Son los que apuestan a generar nuevos liderazgos, sea por la vía del consenso o por la vía de internas abiertas, una modalidad que augura una segura derrota para los sectores más concentrados, alejados de las bases del sector.

Promedio: 4.6 (25 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • La excusa formal no alcanzó a silenciar las diferencias que dispararon la ruptura. Telefónica de Argentina se sumó durante la última semana de noviembre al grupo de empresas que abandonaron la Asociación Empresaria Argentina (AEA) que conducen Héctor Magnetto, CEO del Grupo Clarín, y Paolo Rocca, presidente del Grupo Techint. El alejamiento lo decidió Eduardo Caride antes de dejar la titularidad de la telco para ocupar un cargo regional desde donde controlará las operaciones de la firma española en Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, Ecuador y Perú.

  • Los datos son tan contundentes como incuestionables. En el primer semestre del año, 74 compañías domésticas que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, muchas de ellas integrantes del núcleo más concentrado de la economía local, acumularon ganancias por 8.590 millones de pesos, lo que representó un aumento del 93 por ciento en relación con el mismo período del año pasado. Medida en dólares, la ganancia alcanzó los 2.183 millones y el incremento se tradujo en una suba interanual del orden del 86 por ciento.

  • Será una semana clave. Así lo entienden en la CGT y en la Unión Industrial Argentina (UIA). La convocatoria presidencial con el objetivo de lograr un mayor grado de entendimiento y afianzar el funcionamiento del modelo tuvo una buena acogida entre sindicalistas y empresarios. En realidad, la señal para reflotar el pacto social, cuyo puntapié inicial se frustró ya en dos ocasiones, llegó horas antes de la convocatoria. Fue durante la asunción de las nuevas autoridades de la central fabril, encabezada por José Ignacio de Mendiguren.

  • La embestida de Paolo Rocca en simultáneo con el discurso presidencial por el Día de la Industria tiene un trasfondo que habla de la nostalgia del factótum del Grupo Techint por los años ’90, década que le permitió capturar activos públicos a precios irrisorios y reducir costos mediante la integración vertical de sus negocios. Todo esto tras haberse beneficiado con los cuantiosos sobreprecios pagados por el Estado nacional a sus empresas durante la dictadura cívico-militar que silenció, con la complicidad de sus actuales socios La Nación y el Grupo Clarín, cualquier intento de oposición.

  • La decisión del Gobierno de incrementar su capacidad de acción y su poder de fiscalización en las compañías donde el Estado tiene un porcentaje del capital accionario a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) que administra la Anses disparó la reacción corporativa de la Asociaciación Empresaria Argentina (AEA) y del sector más concentrado de la Unión Industrial Argentina (UIA).