Qué gran tristeza nos embarga a todos los que fuimos sus compañeros! Conocí a Claudio mirando televisión, era el chico de Odol pregunta que contestaba sobre seleccionados de fútbol de Argentina. Claudio tenía doce años y fue ganador del programa de forma extraordinaria. Con la plata que recibió como premio, le compró una casa a su mamá. No sería el último galardón de Claudio. En 1989, en la Habana, nada menos que de las manos de Fidel Castro, recibió el Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí, por su trabajo de investigación sobre sectas en Argentina, junto a Alfredo Silleta. La vida lo llevó a trabajar al diario Clarín donde fue director del suplemento zonal Morón-Ituzaingó. Pero Claudio era ante todo un militante del campo nacional y popular, un auténtico peronista de raza, de esos que ya casi no se encuentran. Por eso, en ocasión de las polémicas públicas en torno a la Resolución 125 sobre retenciones a las exportaciones agropecuarias, ejerciendo el periodismo con actitud militante, decidió renunciar como empleado del Grupo Clarín sin recibir indemnización ni pago alguno. Pocos días después, su casa fue asaltada por una banda de encapuchados que golpearon cobardemente a su madre.
Claudio tenía una pluma jauretcheana y, como don Arturo, no tenía pelos en la lengua por eso se atrevía a decir cosas tan políticamente incorrectas como estas: “En la Argentina, es evidente que el 90 por ciento del sector que proviene del pensamiento de izquierda sigue sin entender la cuestión nacional, el peronismo y su importancia en un país como éste que, salvo muy breves períodos, siempre estuvo colonizado económica y culturalmente. Insiste con los argumentos discursivos respecto del peronismo, que le valieron estar alejados del pueblo y de las masas populares. Insiste en que es un movimiento populista, que se basa en la demagogia y en el engaño a las masas populares. Eso los lleva a un divorcio histórico del cual es responsable esa clase intelectual, porque se supone que es la que se prepara para comprender la historia de un pueblo, le guste o no”.
Claudio Díaz fue un prolífico pensador nacional, entre sus libros se destacan los títulos Manual del antiperonismo ilustrado, Diario de guerra. Clarín el gran engaño argentino y Movimiento Obrero Argentino. Claudio Díaz murió a los 52 años, como Scalabrini Ortiz. Se nos fue demasiado pronto pero, como Scalabrini, nos dejó sus libros como herramientas para la definitiva liberación cultural de nuestra Patria.
