El último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 21,6 millones de abortos inseguros ocurren anualmente. En la Argentina se estiman 450 mil por año: más de uno cada dos nacimientos.
El jueves pasado, el dictamen en respaldo al proyecto de Ley de Despenalización del Aborto de la comisión de Legislación Penal de la Cámara baja –a cargo de Juan Carlos Vega, diputado de la Coalición Cívica– no consiguió las ocho firmas necesarias. Es por eso que el jueves próximo convocó a las comisiones de Legislación, Salud y Familia.
La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito nuclea a más de 300 organizaciones sociales: feministas, el Movimiento Amplio de Mujeres, centros de estudiantes, sindicatos, partidos políticos. Nació en 2005, pero viene de una trayectoria política de hace más de 20 años en la Argentina. La lucha de este colectivo es integral: la educación sexual y la provisión ininterrumpida de métodos anticonceptivos variados y para todas debe estar a la par de la ley.
“Vega está impugnando lo que él mismo dio por legítimo y legal. Por eso, para nosotras nada está perdido”, asegura Florencia López, de Colectiva de Antropólogas Feministas. “No tengo la certeza de que esa reunión se vaya a realizar; en realidad, forma parte de las operaciones para desligitimar ese avance tan importante que se produjo el jueves”, cuenta, aunque le parece complicado que se apruebe la ley este año. “Merece un debate más serio primero.”
Para Cecilia Lipszyc, socióloga, docente e investigadora, “acá tuvimos la mala suerte de que la Comisión cabecera que trató el proyecto fue Legislación Penal, dirigida por Vega, que es de la Coalición Civica. Hace dos años largos que nos está pedaleando; le pedimos que se trate en una audiencia pública, pero sólo se hicieron dos exposiciones –aunque muy prestigiosas– a favor de la legalización”, afirma. “Actualmente, tenemos resoluciones de las Naciones Unidas que recomiendan que en nuestro país se solucione legalmente el tema del aborto.” La presentación la hicieron a partir del emblemático caso de la joven de Guernica: la chica, que tenía una discapacidad mental, fue violada por un familiar y quedó embarazada. Cuando su madre exigió un aborto no punible –contemplado en el artículo 86 del Código Penal– se lo negaron. Recién un mes y medio después de la denuncia policial y varios fallos judiciales mediante, la chica fue sometida, en una clínica privada, a la intervención. “La UN dio 180 días para que haya una solución que resuelva este tema, pero ya estamos casi sobre la fecha, y no va a pasar nada”, cuenta con preocupación la socióloga. “Faltan discusiones serias a nivel de la Cámara de Diputados, pero a nivel sociedad las encuestas están dando a favor de la legalización del aborto: para los casos de violación, peligro del bebé o enfermedades, están dando porcentajes muy altos a favor. La contra es a partir de las doce semanas de gestación, con la libre decisión de la mujer de interrumpir el embarazo. Que la mujer decida libremente de su cuerpo es un tema que algunos no pueden permitir, es por eso que el tema está en sólo 50% a favor. Sin embargo, diez años atrás estaba en el 25%. Entonces, paulatinamente, hay un gran cambio de conciencia, que en las sociedades es lo que más tarda. A pesar de eso, es un avance extraordinario”, cuenta.
“Para nosotras es una lucha que debe dar todo el campo nacional y popular. Profundizar el rumbo iniciado en 2003, significa también que varones y mujeres nos comprometamos en militar por una Argentina aún más igualitaria. Eso requiere un amplio reconocimiento de los derechos de las mujeres. La despenalización del aborto es una deuda pendiente”, cuenta Emelina Alonso, desde el Frente de Mujeres del Encuentro. “Estamos convencidas de estar viviendo un momento histórico, un primer paso fundamental en el debate dentro del Congreso, que sin duda va a terminar con la aprobación de la ley que despenaliza el aborto, permitiendo que las mujeres podamos tomar esta decisión sobre nuestros cuerpos, fuera de la clandestinidad, sin poner en riesgo nuestras vidas”, afirma. Nuevo Encuentro tiene un proyecto de ley propio sobre despenalización, pero además acompaña el proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
El papel de los medios y la Iglesia. Según López, “hay un planteo simplista y mentiroso en presentar al debate de unos contra los otros; no se oponen sólo por cuestiones religiosas, no hay abortistas y antiabortistas. Los que se oponen están atravesados por una ideología conservadora, y tratan de plantear el debate en términos de qué es vida y qué no es vida, que no es lo que está en discusión. El cuerpo de las mujeres sería como el último bastión que les queda, entonces se van a oponer con todo, y a simplificar lo que nosotros pedimos: la defensa de la autonomía de las mujeres, el acceso a la salud integral y la defensa de los derechos humanos”, afirma la antropóloga. “Hay intereses partidarios, pero el tema es trasversal, tiene adhesiones de todos los bloques. Más bien es un problema del interior de cada bloque, porque no hay una decisión unánime: hay un debate pero no una decisión verticalista. Esperamos que haya una idea de libertad de conciencia de cada diputado.”
Para Lipszyc, “la Iglesia Católica no se ha llevado muy bien con las mujeres, más bien se ha llevado muy mal, tanto así que desde la Inquisición han sido asesinadas seis millones de mujeres, y eso no es una estimación. Por ser pecadoras y brujas mataron a seis millones”, cuenta. “Desde el siglo 19, la Iglesia fue perdiendo poder: manejaba los matrimonios y lo dejó de hacer por la Ley de Matrimonio Civil; manejaba los cementerios, con la Ley de Cementerios Civiles lo dejó de hacer; manejaba los nacimientos, con las partidas desde el Gobierno lo perdieron. ¿Qué les queda de su dominio? Una parte de la educación, y el cuerpo de las mujeres. Para ellos, el aborto es una cuestión de poder. Y no quieren dar un paso atrás. Entonces, las que queremos que las mujeres decidan sobre sus propios cuerpos somos genocidas, asesinas. Pero durante la época de la represión, no se preocuparon por las mujeres que mataban después de dar a luz, no se preocupó por el destino de esos niños arrebatados. Es todo una hipocresía enorme respecto de la vida cotidiana de las personas”, afirma la socióloga. “Lamentablemente, el aborto se ha tomado como un método anticonceptivo, sumado a que es un negocio fenomenal para muchos médicos, que en los hospitales hacen objeción de conciencia, se rasgan las vestiduras, pero en lo privado lo hacen. Calculando que los abortos cuestan 5.000 pesos, el negocio es de 1.400 millones de pesos por año. ¿Cómo lo van a querer perder?”
“Hoy hay un consenso grande en la sociedad sobre poner fin a una situación tremendamente injusta con las mujeres. Tenemos que poder construir también el apoyo político necesario que se traduzca en el voto favorable a la ley. Hay acuerdo entre muchos representantes de un arco político muy diverso, que va desde el PRO al kirchnerismo, pero hay que extender esos apoyos a muchos más”, propone Alonso. “Respetándonos en nuestra diversidad de miradas y posicionamientos políticos, no tenemos que perder de vista el principal objetivo común que nos convoca: que ninguna mujer más muera por causa del aborto clandestino.”
Título:
El drama del aborto (en busca del consenso).
Autor: Faundes y Barzelatto
Editorial:
Paidós
Los debates sobre el aborto en nuestra región y en el mundo, y el rol de los autores como profesionales de la salud, brindan en este libro un lugar destacado para pensar una visión más justa en diferentes comunidades.
