“Un organismo prestigioso, modelo para América latina”
“Durante la primera mitad de la década del ’70, la CNEA era la más prestigiosa central de investigación y desarrollo de América latina. Era un organismo modelo. Que se encontraba inmerso en el intenso y apasionante debate sobre algunos temas fundamentales para incorporar al plan energético nacional la energía nucleoeléctrica. Se discutía también de la reorganización de la institución, de los contratos de trabajo. Participaban las asociaciones de técnicos y de profesionales, los sindicatos, los diferentes movimientos políticos. El debate estaba inmerso en el ambiente político de la Argentina de aquellos años. Una nueva clase dirigente se estaba gestando y habían comenzado las naturales resistencias de aquellos sectores que nada querían cambiar. Cuando Cámpora asumió la Presidencia, el personal de los centros nucleares de Ezeiza, de Constituyentes y de la sede central se revelaron, como en tantas otras organizaciones del Estado, y el almirante Oscar Quihillalt fue sustituido (luego de 18 años de desempeño en el cargo) por el almirante Pedro Iraolagoitía. Este hombre, el primer presidente de la CNEA nombrado por el general Perón cuando creó el organismo nuclear, y que había abandonado el cargo en 1955, se dedicó con entusiasmo a apoyar nuevos proyectos y también realizó algunas modificaciones organizativas facilitando el acceso de algunos jóvenes profesionales a cargos directivos. Su gestión duro un año y medio. El 24 de marzo de 1976 todo este proceso se interrumpió abruptamente.”

Tiempo argentino

