Uno de los datos que se comprueban con el relanzamiento del PJ disidente es que la acumulación de candidatos no se traduce en la suma de sus votantes. Según una encuesta del consultor político Carlos Fara, el 83 por ciento de las personas que votarían por Carlos Reutemann para presidente no lo harían por Eduardo Duhalde, y el 78 por ciento que votaría por el bonaerense no acompañaría al senador santafesino. Algo similar sucede al comparar lo que harían los simpatizantes de Mario Das Neves, Francisco de Narváez, Adolfo Rodríguez Saá o Felipe Solá al tener que optar por otro dirigente. El acuerdo de los justicialistas disidentes para intentar presentar un candidato común en 2011 también trae consigo un interrogante: si podrán sostener la unidad y plantear alguna innovación en la agenda política opositora.
En agosto de 2009, Das Neves lanzó su candidatura presidencial en Piedra de Águila, un pequeño pueblo de Neuquén. Cuatro meses después, Duhalde hacía lo mismo en las playas de Necochea. Por su parte, Solá anunció su candidatura en La Plata hace dos semanas. Estos lanzamientos tuvieron un mismo objetivo: cada dirigente apostó a crecer por su cuenta en la intención de voto y quedar como el único capaz de enfrentar a Néstor Kirchner, confiando que luego los otros se acercarían. El acuerdo entre los disidentes indicó que ninguno logró acumular el suficiente nivel de aceptación en la opinión pública como para volverse el núcleo alrededor del cual girarían los demás. Los números brindados por Fara ilustran sobre este punto. Duhalde tiene 8 por ciento de intención de voto; De Narváez, 6; Rodríguez Saa, 3; Das Neves 1,5; y Solá, menos del 1 por ciento. En cambio, Kirchner mide más de 20.
“Más allá de estos números, la imagen de unidad les sirve para crecer. La gran duda es si lograrán sostenerla en el tiempo”, dijo Fara a Miradas al Sur. El diputado bonaerense del Peronismo Federal Raúl Rivara sostuvo que el espacio disidente tuvo un proceso largo de maduración. “Ganamos, de golpe, el distrito más importante del país, (la provincia de Buenos Aires), en las últimas elecciones. Después, vino un período de autoconocimiento en el Parlamento.” Lo cierto es que de los dirigentes que integraron la lista para diputados bonaerenses de Unión PRO en la votación del año pasado, los que respondían a Macri se pasaron al bloque PRO, y los de Solá y De Narváez formaron un espacio conjunto.
En el oficialismo dijeron que el relanzamiento disidente es un acuerdo exclusivamente electoral. “Y tiene un condimento complicado. Hay más tipos que quieren ser presidentes que militantes. Por lo tanto, las peleas van a seguir”, opinó el diputado del Frente para la Victoria Juan Carlos Dante Gullo.
Hay dos hechos ocurridos esta semana –quizá producto de la inercia– que colaboran a incrementar la duda sobre la posibilidad de preservación de la unidad del espacio disidente. Solá estuvo en un escuela de San Miguel mirando el partido Argentina-Corea del Sur, y desde su entorno lo presentaron como un acto que forma parte de su instalación como candidato. Das Neves empapeló el centro de la ciudad de Buenos Aires con un cartel que dice: “¿Se imagina un país sin divisiones?”, firmado por “Mario Das Neves 2011”. Dos señales de que cada dirigente siguió jugando su apuesta individual.
Un acuerdo sin agenda. El pacto para presentar un solo candidato presidencial surgió hace 30 días, según los disidentes, y la agenda política que plantearon conserva los ejes centrales que esgrime la oposición contra el Gobierno desde el conflicto por la Resolución 125. Rivara destacó que el objetivo es proponer una nueva forma de hacer política. “Hay que dejar de enojarse con todos y entender que la Argentina se construye con consensos”, señaló. Esta definición dispara la pregunta sobre si el debate conflicto-consenso todavía tiene vigencia en la sociedad. Según Fara, no. “Es un planteo anacrónico. El Gobierno cambió el modo de comunicar. Eso les complicó la vida a los sectores de la oposición que quieren seguir cuestionándolo por el estilo”, dijo el consultor. Rivara no compartió esta visión: “Lo que cambió el kirchnerismo fue el discurso, no el carácter”.
Fara, por su parte, resaltó que uno de los desafíos de la oposición es innovar su discurso. “Me parece que la dificultad para instalar temas nuevos en la agenda los debilita y es uno de los elementos que explica el fortalecimiento del Gobierno.”
Gullo opinó que no es una cuestión de formas. Señaló que varios de los disidentes fueron opositores desde el día en que asumió Kirchner y que tienen una postura ideológica muy clara. “Siempre atacan al Gobierno Nacional por derecha. Las demandas son: mano dura y bajar las retenciones. Votaron en contra de la ley de medios y Duhalde incluso criticó la política de derechos humanos”, remarcó el diputado.
El lugar de Macri. El jefe de Gobierno porteño no fue a la foto de relanzamiento del peronismo disidente. Su ausencia puede explicarse desde el punto de vista formal. Mauricio Macri no está afiliado al peronismo y tiene un partido propio. Sin embargo, una mirada política plantea otras significaciones. Macri está mejor posicionado en las encuestas que los dirigentes que sí aparecieron en la foto. Mide alrededor de 14 por ciento en intención de voto. Con ese porcentaje en la mano, y comparándolo con los otros dirigentes, en el macrismo señalaron con ironía: “Está bien que se junten. Si encuentran un candidato mejor que Mauricio, que lo impulsen”. Los porcentajes también explican, en parte, por qué del lado disidente no invitaron a Macri, aunque sea en carácter de Estado libre asociado. Lo cierto es que no le cerraron la puerta del todo al jefe de la Ciudad. Marcaron distancia para negociar con él desde una posición de mayor fuerza. El presidente del Movimiento Productivo Argentino, Carlos Brown, que es parte de la mesa chica de Duhalde, dijo a este medio: “Primero hay que consolidar el peronismo que se opone al Gobierno y, después, se podrán sumar otras fuerzas”. Rivara tuvo un guiño todavía más claro hacia el jefe de Gobierno porteño, aunque con reservas. “A mí me parece que Macri sería una de las personas con las que resultaría fácil agruparse. Participamos juntos en las elecciones del año pasado. Hay muchos peronistas en la estructura que armó en la Ciudad. Tenemos mucho en común”, destacó. Luego hizo un silencio y agregó: “Estamos dispuestos a sumar a Macri, pero no a ir detrás de él”. Y como quien quiere asegurarse de que lo que acaba de decir quedó claro, insistió: “Se trata de que él se acerque, no de seguirlo”.
Quizás sean estas señales las que inspiraron la sentencia que hizo el diputado kirchnerista Carlos Kunkel al ser consultado por Miradas al Sur sobre el relanzamiento del PJ disidente: “No existe el peronismo opositor. Hay gente que se fue al PRO”.
