Una semana en tres toques

Año 4. Edición número 159. Domingo 05 de junio de 2011
(TELAM)
El Checho Batista hizo lo que dijo que no iba a hacer. Grondona y un posible soborno, y el traspié doloroso de Vélez.

Falso perfil. Batista rifó su credibilidad y llamó a Tévez.
Hay hechos, situaciones, que marcan los perfiles de los protagonistas. Sergio Batista, en tres días, tiró por la ventana la que había sido su decisión más fuerte desde que está a cargo del Seleccionado, la carta con la que había presentado su autoridad: no convocar a Carlos Tévez. La excusa, floja de argumento, era que su nueve era Lionel Messi. La verdad, lejos de esto, era que Tévez es uno de los pocos jugadores que incomoda. No es un rebelde de Sierra Maestra, claro. Pero tampoco le gusta callarse nada. Junto con Martín Palermo, fue el único que bancó a Diego Maradona públicamente luego del Mundial, y uno de los pocos que se quejó por los amistosos que la AFA organiza de la mano del empresario GuillermoTofoni. Algo sucumbió en la cabeza de El Checho. Manso, lo convocó y dejó expuesta su credibilidad. Se supone que también su autoridad ante el grupo. A todo esto, la selección Sub 25 sufrió una goleada (4-1) compleja ante Nigeria esta semana y Grondona aprovechó para embarrarlo: “Batista rifó el prestigio de la Selección”.

Yo, argentino. Grondona acusado de recibir una coima.
Grondona padeció filtraciones esta semana. Aunque se presume que saldrá ileso –al menos es lo que marca la experiencia empírica–, ahora fue el presidente de la Concacaf, Jack Warner, quien dio una pirueta en el aire para acusarlo y desprenderse de Joseph Blatter, su aliado en años. Marcó a Don Julio de ser sobornado junto al titular de Conmebol, Nicolás Léoz, por favorecer la elección de Qatar 2022. La Fifa trató a Warner con la lógica que entidades así tratan a los traidores, exhibió fotografías de los sobres que había recibido del qatarí Bin Hamman –rival de Blatter en las elecciones 2011–, para repartir entre las asociaciones de la Unión Caribeña de Fútbol. La Fifa, a través de su Comisión de Ética, bajó a ambos (Warner y Hamman) de un sólo tiro. Grondona, acusado de recibir 5 millones de dólares, esgrimió su argumento: “Voté a Qatar porque votar a Estados Unidos hubiese sido como votar a Inglaterra. Y eso, no”.

Del resbalón y la caída. Vélez y Silva, injustamente fuera de la Copa.
Es irrisorio lo que a veces define una clasificación. En el momento que el árbitro chileno Enrique Ossés pitó el penal que podía darle la clasificación a Vélez a la final de la Libertadores, no existía en el fútbol argentino un jugador más indicado para ejecutarlo que Santiago Silva. Seguro de sí mismo, de rendimiento soberbio en Vélez y Banfield. Una garantía.
El uruguayo es el mejor del fútbol local de las últimas dos temporadas. Y Vélez el equipo más trabajado y serio. Pero para el fútbol, deporte caprichoso, no alcanza. Una mata de pasto en el talón del botín izquierdo del nueve del Fortín, acaso también el rocío, lo hizo resbalar, perder el equilibrio y todos vieron como la final se iba, mansa, por arriba del travesaño.
Los hinchas de Independiente que presenciaron el 3 a 0 de la noche del 12 de abril en el estadio Libertadores de América también deben tener alguna dificultad para creerlo. Aquel equipo pálido al que los de Mohamed derrotaron sin redoblar esfuerzos, candidato a bajarse en primera ronda de la copa, ahora es finalista.

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  • Hay una línea, muy fina. Una suerte de límite que en el fútbol demarca la suerte, el futuro, los elogios y las críticas. Es determinante, lapidaria. No tiene vuelta atrás: es la línea de gol. Si la pelota logra pasar en toda su circunferencia la misma –así lo dice el reglamento, así lo dijo Macaya durante años– cambiará todo, fundamentalmente los parámetros con los que se miden los rendimientos de los jugadores y de los técnicos. Claro, casi nunca son parte de esa lógica los dirigentes.

  • Cuando en marzo de 1986, luego de haber soportado el arrebato destituyente del alfonsinismo contra Carlos Bilardo, Julio Grondona decidió sugerirle al técnico que desestimara la presencia de alguno de sus históricos (Miguel Ángel Russo, Sabella, Julián Camino), para reemplazarlos por nombres de su preferencia que no habían sido tenidos en cuenta por el Doctor (Carlos Tapia, Jorge Olarticoechea y Héctor Enrique) y que sí eran del gusto del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, quedó marcado un antecedente.

  • Tiene un recorrido largo, el nuevo entrenador del seleccionado. El partido de ayer puede haber sido una muestra gratis de lo que vendrá en las Eliminatorias en octubre próximo. Rivales que no perdonan; equipos que ganaron terreno frente a la pasividad argentina. ¿Es verdad que el fútbol se emparejó y que Venezuela ahora es una suerte de cuco? No está claro aún. Lo que sí se dejar ver es que algunos equipos, por caso la Vinotinto, perdieron el respeto.

  • Cuestión de arqueros. Pato desairado.

  • Parece que todavía falta para que pase una semana en la que no haya una contradicción o una desprolijidad en la AFA en referencia al seleccionado. Estos últimos días, la goleada ante España quedó sepultada rápidamente en la agenda informativa de los diarios, canales y programas de radios especializados. 48 horas después, el doctor Carlos Bilardo, un fabricante de tormentas, salió a apagar el entusiasmo del Checho Sergio Batista, quien prácticamente se imagina como DT de la Selección en la Copa América 2011 y en el Mundial de Brasil 2014.

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