Una tragedia que desnuda prácticas machistas
El asesinato de Carla fue la tragedia que desnudó una serie de prácticas perversamente machistas en el Poder Judicial. Pocas veces apareció tan claro para la sociedad lo que es una fundamentación jurídica machista (avenimiento), utilizada por una defensa machista y la consecuencia para la víctima de que su causa haya caído en mano de jueces machistas.
Quienes asistimos a víctimas de violencia, abuso sexual y toda forma de maltrato somos testigos, la mayor de las veces con un profundo sentimiento de impotencia, de las estrategias que abogadas y abogados inescrupulosos usan para destruir a las mujeres durante la sustanciación de las denuncias de violencia de género y abuso sexual. La figura del avenimiento, el llamado síndrome de alienación parental y la ubicación en sus escritos de la mujer víctima en los peores estereotipos de género (“mujer despechada”, “madre dominante”, “mujer manipuladora”, “mujer sólo interesada en el dinero”, etc.) son algunos de los instrumentos al servicio de la violencia de género en la llamada “justicia”. Estos abogados y abogadas no tienen reparos éticos en la defensa de violadores, golpeadores y abusadores sexuales. La conducta de estos despreciables profesionales podría ser neutralizada, pero no están solos. Son asistidos por profesionales de la psicología y psiquiatría que les “dan letra” para sostener la perversión y el círculo de agresión hacia las mujeres se cierra con la actuación de jueces y juezas machistas, los que, algunos desde la mala fe y otros desde una supina ignorancia en los estudios de género, avalan estas metodologías y aumentan el dolor de las víctimas hasta, en muchos casos, llevarlas a la muerte.
Miles de mujeres hoy sufren violencia en el Poder Judicial. ¿Quién puede ayudarlas?
