Venezuela, un aliado estratégico

Año 5. Edición número 220. Domingo 5 de agosto de 2012
Récord. El comercio bilateral creció un 1.000% entre 2003 y 2008. (TELAM)
Opinión.

Cuando se habla de las relaciones entre la Argentina y Venezuela, habitualmente se pone el foco en el aspecto político, dejando de lado una cuestión clave que tienen que ver con otro aspecto concreto de la relación bilateral: la económico-comercial. El reciente ingreso de Venezuela al Mercosur da pie para un análisis del presente de esas relaciones y de las oportunidades.
Venezuela posee grandes riquezas minerales. Tiene una de las mayores reservas petrolíferas del mundo. También se destaca en la explotación de hierro, gas natural y, en menor medida, de cobre, plomo y diamantes. Sin embargo, Venezuela tiene un importante déficit estructural en el sector agroalimentario, lo que la obliga a importar la mayor parte de los alimentos que consume.
Actualmente, el país importa unos U$S 30.000 millones; pero sólo U$S 5.000 millones corresponden a bienes y servicios provenientes de sus flamantes socios del Mercosur. Un dato que da cuenta de las grandes oportunidades que representa Venezuela para todos los países miembros del bloque.
Puntualmente, las relaciones comerciales entre la Argentina y Venezuela tuvieron un gran impulso desde el 2003. Desde ese año, el valor de los intercambios entre ambas naciones experimentó un incremento récord –casi un 1.000% entre 2003 y 2008-. La mejora no fue sólo en términos de volúmenes. También se dio en el plano cualitativo, que se verificó un creciente intercambio de productos con mayor valor agregado. Las manufacturas de origen industrial se posicionaron como el rubro con más crecimiento en las relaciones comerciales bilaterales. En segundo lugar, se ubicaron las manufacturas de origen agropecuario; seguidas por los productos primarios y los bienes pertenecientes al rubro de combustibles y energía.
Hay que destacar que la suscripción del Tratado de Libre Comercio entre la Comunidad Andina de las Naciones y el Mercosur en 2003, y el Acuerdo de Complementación Económica, en conjunto con el Convenio Integral de Cooperación en 2004, otorgaron medidas de preferencias arancelarias y de cooperación en ciertos sectores productivos que permitieron intensificar el intercambio bilateral entre Buenos Aires y Caracas.
Actualmente, la Argentina está preparada para abastecer a Venezuela con productos con poco valor agregado –cereales, grasas, aceites animales, aceites vegetales, bebidas, líquidos alcohólicos, etc.–; pero también con bienes de mayor valor –vehículos y autopartes, productos de la industria plástica y sus manufacturas, productos químicos, manufacturas de fundición de hierro y acero, entre otros–. Todos estos bienes, especialmente los de menor valor agregado, son importados en grandes cantidades por Venezuela y son exportados en grandes cantidades por la Argentina.
Otros rubros que presentan potencial, aunque en este caso ya tienen una importante inserción en el mercado venezolano, son los productos lácteos y farmacéuticos. Las oportunidades de inversión alcanzan, incluso, al sector hotelero, en la medida en que no tiene un gran desarrollo en Venezuela y se trata de un negocio con importantes incentivos impositivos. Incluso, la industria vitivinícola nacional tiene chances en un mercado venezolano que, aunque pequeño, registra un constante crecimiento y que ha sido captado, principalmente, por los vinos chilenos.
También hay grandes oportunidades para la formación de sociedades de capitales mixtos para producir en tierras venezolanas productos como soja o maíz –sus tierras son óptimas para estos cultivos– y para la creación de fábricas de maquinaria agrícola, dónde Venezuela puede aportar los insumos –hierro y acero– y nuestro país la tecnología y experiencia necesarias.
Se debe tener en cuenta que las empresas argentinas competirán en muchos de estos sectores con el resto de los socios del Mercosur; pero muy especialmente con las empresas de brasileñas, que tienen, en la actualidad, una participación mayor que las nuestras en el mercado venezolano. Para concluir: es importante subrayar que, ante la grave crisis internacional, es clave profundizar la integración regional. Sobre todo en un mundo que demanda cada vez más energía y alimentos. De allí que la complementación con una potencia energética como Venezuela es estratégica para nuestro país.

Promedio: 4.8 (4 votos)
Seguinos en Twitter
Print preview icon

Otras notas

  • El presidente de Bolivia, Evo Morales, respaldó la propuesta de que Bolivia sea socio pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur), aspecto que sería tratado en la cumbre presidencial del 6 y 7 de diciembre en Brasil. “Las razones para pertenecer al Mercosur es que no tienen TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos, lamentablemente en la Comunidad Andina de Naciones (CAN) hay dos países que tienen TLC con EE.UU.”, dijo Morales en una ceremonia militar en La Paz.
    El presidente Morales elogió el concepto de complementariedad económica en el Mercosur, y no de competitividad.

  • La cumbre de Montevideo resultó un paso concreto para resguardar las economías de los socios de cara a la crisis económica global. Lo que está en juego no es poco. En la práctica, la decisión de aprobar una suba del Arancel Externo Común (AEC) durante un año –prorrogable por otro– para un centenar de posiciones arancelarias procura evitar que los países centrales y asiáticos coloquen los excedentes que no logran ubicar en sus respectivos mercados. La posibilidad que tendrá cada país de incrementar las alícuotas hasta el 35% funcionará como una barrera de protección.

  • El mejor homenaje que le podemos hacer a nuestro comandante Chávez es profundizar las relaciones estratégicas con nuestra amada China”, dijo Maduro horas después del funeral del ex presidente bolivariano. Es que China es el mayor acreedor de Venezuela hasta 2020.

  • El comercio bilateral con Brasil cerró 2010 con un intercambio récord de u$s32.949 millones que dejó, en tanto, un déficit de u$s4.097 millones para la Argentina.
    El saldo negativo en la balanza comercial es 172% mayor que el resultado de 2009 –cuando el déficit alcanzó u$s1.503 millones– pero 6% más chico en la comparación con 2008, el anterior año récord de comercio bilateral, cuando el saldo negativo alcanzó su máximo de 4.347 millones de dólares.

  • José Pepe Mugica dijo hace poco, refiriéndose a las difíciles relaciones uruguayo-argentinas, que “los países no se mudan” y por consiguiente no pueden elegir su posición internacional, aunque pueden decidir qué hacen con esos datos objetivos. Durante su gobierno, el comandante Chávez creó una nueva geopolítica venezolana que va a condicionar a sus sucesores, aun si ganara la derecha. Y también puede ayudar para que ésta no gane.

  • La cita en Caracas entre la jefa de Estado argentina Cristina Fernández y su par brasileña, Dilma Rousseff, sirvió para corregir ciertas tensiones que se registraron este año en el comercio bilateral. Además, el particular contexto de crisis global empujó a cada país en los últimos meses a tomar medidas excepcionales que fueron, a su vez, malinterpretadas por algunos medios como medidas proteccionistas.