Vetocracia

Año 5. Edición número 194. Domingo 5 de febrero de 2012

La Gestión Macri ha vetado –desde que asumió el poder de la Ciudad hasta hoy más de un centenar de leyes; una verdadera “vetocracia” que dista mucho del principio representativo (que rige en nuestra Ciudad y nuestra Nación) que se basa en la equidad entre los tres poderes. Lo más grave en este caso, es que no estamos hablando de vetos azarosos, hablamos de leyes que mayoritariamente están vinculadas o dirigidas a sectores desprotegidos y que son discriminados a través de estos vetos.
Hablamos de leyes sociales y culturales, hablamos de demandas ciudadanas, leyes que en la Legislatura surgen del debate y el consenso ante peticiones y medidas concretas que reclaman los vecinos: es la voz de ellos la que Macri no está escuchando. Este tipo de actitud “vetocrática” implica una falta de respeto a los ciudadanos y a los acuerdos legislativos, y esto no es un dato menor, porque puede tener implicancia en el camino que le queda por delante a Macri al frente del Gobierno.
Los argumentos que expone el macrismo para justificar los vetos son falsos. No se trata de problemas técnicos –como se cansa de repetir la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal–, tampoco son económicos. Un claro ejemplo es el veto a la ley para la creación de una línea gratuita para denuncias de violencia de género ––con lo complejas que son estas situaciones para las víctimas–, ¿cuánto puede costarle a la Ciudad con el Presupuesto que tiene?, o acaso, ¿muchas de estas leyes no se están aplicando en otros distritos con un presupuesto menor? El costo total que recortan todos los vetos no debe llegar a ser el uno por ciento de los intereses escandalosos que se pagan por la deuda que se tomó para hacer obras en el subte y cuyo dinero nunca se usó. Las medidas marketineras, como por ejemplo las supuestas playas –en una Ciudad sin playas como lo es Buenos Aires– sí son sostenidas más allá de sus costos. Las medidas de control (como la regulación a la pauta oficial, a la cual se destina mucho mayor presupuesto que a las leyes sociales y culturales) también fue vetada y es un área sobrejecutada.
Es mentira que cuida los recursos, los vetos de Macri son ideológicos. Se trata de un rasgo de identidad. A un Gobierno, no sólo se lo reconoce por lo que hace, sino también por lo que no permite que ocurra.

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Otras notas

  • Los vetos demuestran claramente la ideología del PRO. Mauricio Macri no veta cualquier cosa, sino aquellas leyes que tienen que ver con derechos humanos, políticas sociales e infraestructura”, sostiene la diputada porteña por el Frente para la Victoria Gabriela Alegre.
    –¿Qué lectura hace de los 97 vetos?

  • La controversia que se genera alrededor de los vetos es igual que la que provocan los decretos de necesidad y urgencia. Por más que a uno no le guste la decisión que se tome, son actos que están dentro de un marco de legalidad”, sostiene el vicepresidente de la Legislatura y miembro del bloque del PRO, Oscar Moscariello.
    –Pero si bien es constitucional, desde la oposición se considera que es un abuso del recurso.

  • De “vetador serial” o “capitán veto” a antidemocrático, al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se lo llamó de todos modos a causa de su compulsión por rechazar leyes sancionadas por la Legislatura. Y los motes seguirán apareciendo, porque parece que la carrera loca de sus vetos no termina. Esta semana llegó a los 106, superando a todos los alcaldes porteños y poniendo en duda nuevamente su vocación democrática. Para colmo, como si la cantidad fuera poca, a la luz de la primera centena, las normas rechazadas constituyen un capítulo del compendio del buen neoliberal.

  • Si un año y pico atrás, ante otro escenario y clima político, se les hubiera preguntado a los porteños quién vetó más leyes, si Mauricio Macri como jefe de Gobierno o Cristina Kirchner como Presidente, la respuesta mayoritaria hubiera sido “Cristina”. El fantasma de un gobierno nacional “vetócrata” se agitó en épocas del Grupo A, especialmente luego de que Cristina sumara dos vetos importantes: el de la Ley de Glaciares y el relacionado con el 82 por ciento móvil para los jubilados.

  • El miércoles a la tarde, varios actores, músicos y escritores comenzaron a llamarse por teléfono sorprendidos. El Boletín Oficial de ese día consignaba que el proyecto que había obtenido 45 votos a favor, cero en contra y cero abstención, había sido vetado por el jefe de Gobierno Mauricio Macri. Lo que más llamó la atención de los artistas es que se trataba de un subsidio mensual y vitalicio para ganadores de diversas distinciones que el propio Ejecutivo habitualmente otorga.

  • El gobierno de Mauricio Macri no pudo con la tentación. El jefe de Gabinete de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunció el veto para la ley que sancionó la Legislatura porteña para regular la actividad de los trabajadores de los estacionamientos en la vía pública; los trapitos.