Contratapa

Aquel peronismo de juguete

Cuando yo era chico, Perón era nuestro Rey Mago: el 6 de enero bastaba con ir al correo para que nos dieran un oso de felpa, una pelota o una muñeca para las chicas. Para mi padre eso era una vergüenza: hacer la cola delante de una ventanilla que decía “Perón cumple, Evita dignifica”, era confesarse pobre y peronista. Y mi padre, que era empleado público y no tenía la tozudez de Bartleby el escribiente, odiaba a Perón y a su régimen como se aborrecen las peras en compota o ciertos pecados tardíos. Leer mas »

El Diablo en el cuerpo

J. Edgar, la última película de Clint Eastwood, despliega la guerra moral a la que está sujeta la corporación política norteamericana desde los albores de esa nación. Empecinado en perseguir a malhechores y diferentes desde el sillón principal del FBI –que dirigió entre 1924 y 1972–, J. Edgar Hoover fue el representante más conspicuo de la paranoia respecto de un presunto “enemigo interno”. Lo que la película viene a recordar es que la institucionalización de la sospecha en relación con el vecino de (otro) color no la creó George W. Bush con la Patriot Act, luego del 11-S. Leer mas »

El más grande

Tiene los ojos bien abiertos, sin parpadear. Está parado como un torero que espera el error del toro para clavar a fondo. Su guardia está baja, la boca a medio abrir, provocativa, y el torso tirado levemente para adelante. Puede descargar una serie interminable de golpes en tres segundos sin moverse del lugar, para después salir disparado. Puede retroceder pegando. Puede jabear con mano cambiada, desafiando todas las leyes del boxeo y quedando descubierto. Puede decirle una barbaridad a su rival y reír. O simplemente puede salir bailoteando hacia un costado. Leer mas »

Enero y la historia

Un día como hoy, 15 de enero, aunque sábado en aquel 1944, hace de esto 68 años, ocurría un terremoto en San Juan. “El”terremoto de San Juan. Leer mas »

El libro del Brujo

Buenos Aires, 1962. Apenas alumbrado por una bombita de 40, el hombrecito de mirada filosa y calva incipiente (aunque esta diminutiva definición, tal vez, de la misma manera que la pobre luminosidad de la impotente lamparita, sea una falsa impresión) acaricia la portada del libro. Sus dedos, finos, recorren lentamente la tapa del volumen de 758 páginas –1.130 gramos de peso exacto– que acaba de parir en la prensa de su oscura propiedad. Y siente placer. O quizá debiéramos definir con premonitoria exactitud: goce. Leer mas »

Estrujenrajen

Por si allá, en lo más alto de la palmera, quedare algún estúpido imberbe que no lo conozca, el añejo chiste era así:
–¿Sabés como se dice bondi en alemán?
–¿…?
–Subanpaguenempujenestrujenbajen.
A los efectos de la presente se trocará bajen por rajen, de modo de incursionar en subanpaguenempujenestrujenrajen.
Gracias por la comprensión.
Sois un público maravilloso.
Bien. Leer mas »

Un cuento de Navidad

El viejo Lou Prentice se seca las gotas de transpiración que le corren por la cara y se saca el gorro. Nunca aguantó mucho el calor. Con el frío se lleva bien, en cambio. Se jubiló en 1928 y el crac del ’29 lo dejó en las calles de Atlanta: viejo, viudo, sin casa, sin ninguna posibilidad de conseguir trabajo, con su hijo Jerry y sus nietos viviendo allá lejos en Los Ángeles, se acostumbró a los grados bajo cero. Pero el calor, ah, el calor lo vuelve loco. “¿Rojo, maestro? –pregunta sin ningún ánimo de obtener respuesta, por decir algo que lo saque del malhumor que tiene–. ¿Tenía que ser rojo? Leer mas »

Aquel diciembre

El jueves 20 se va a la Plaza de Mayo empujado por la bronca de la noche anterior. A metros de las vallas, al lado de la Pirámide, son cientos los que llegan resueltos a plegarse a algo: tomar la calle, hacer una revuelta, apedrear los bancos, algo.
Uno va a la Plaza como continuidad de esa noche anterior, la noche cuando la gente caceroleó por primera vez en las escaleras del Congreso sin paciencia para soportar otro Estado de sitio. Uno va para ver cómo se hace para terminar con el desgobierno de la Alianza. Leer mas »

Dueños de la Historia y socios de Goldman Sachs

No se equivocó Ana Jaramillo, rectora desde hace 15 años de la Universidad Nacional de Lanús, en llamar “Rodolfo Puigróss” a la biblioteca de esa casa de estudios. En su exilio mexicano, Jaramillo convivió con ese excelente intelectual y militante. Su contribución a la investigación histórica tiene un trabajo monumental: La historia crítica de los partidos políticos. Son tres volúmenes cuya primera edición es de 1956. Puigróss había sido echado de las filas del Partido Comunista por su adhesión al peronismo. Leer mas »

El Che, lector y escritor

Ernesto Guevara en “Alegría de Pío”, el relato que abre su libro Pasajes de la guerra revolucionaria, escribe: “Tendido, disparé un tiro hacia el monte siguiendo el mismo oscuro impulso del herido. Inmediatamente, me puse a pensar en la mejor manera de morir en ese minuto en que parecía todo perdido. Recordé un viejo cuento de Jack London, donde el protagonista, apoyado en un tronco de árbol, se dispone a acabar con dignidad su vida, al saberse condenado a muerte, por congelación, en las zonas heladas de Alaska”. Leer mas »

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