Uno es un caso raro, rarísimo, de indio tehuelche terrateniente y multimillonario, una confluencia de características que roza, en un país que vivió matando indios (ese “otro” insólito, temido y odiado), el oxímoron. Un cacique que descansa en las miles de hectáreas que producen nunca se sabe bien qué cosa y que administran, con equívocos que nunca llegan a mellar la fortuna, dos inútiles para todo, Ñancul y la Chacha. Eso sí, vive en algo similar a la Recoleta aunque nunca abandona su ponchito, sus ojotas y su pluma. Leer mas »