Dos obras de teatro trabajan sobre los límites permeables entre realidad, ficción y política: y es inevitable, de 1943 a la fecha, no mencionar, como tema de fondo –en el centro de la escena o en sutil alusión– “a esa cosa que empieza con P”. Esa “P” que ni en Limbo Ezeiza, de Jorge Gómez, ni en La verdad, de Bernardo Cappa, se nombra como Juan Domingo Perón. En la primera, ambientada en un futuro vagaroso que huele a pasado, una familia espera al Viejo, largamente ausente y criogenizado. Leer mas »