Por
Esther Cross, escritora
El resultado de las elecciones primarias es una sorpresa anunciada. ¿Quién dudaba de que iba a ganar la Presidenta? Desde esa perspectiva, hay que reconocerle algo a sus opositores: participaron como buenos deportistas, para quienes lo importante no es ganar sino competir, porque sabían, de antemano, que quedaban relegados y pusieron –aseguran– lo mejor que tenían. Se trata de un mérito relativo y fútil, claro, porque la política no es un deporte y en toda elección cada candidato se mide, al fin de cuentas, consigo mismo. Lo que pasó esta vez fue, en todo caso, impactante. Leer mas »