Decir San Telmo equivale a hablar de un punto fuerte en circuito turístico de Buenos Aires. Librerías con títulos en lenguas extranjeras, sucursales de casas de ropa de los Palermos renombrados à la NYC, cajeros automáticos que no existían hace diez años, restaurantes étnicos y cocina de autor en convivencia con los bodegones de toda la vida, un Starbucks. Decir San Telmo equivale, en fin, a hablar de dinero. ¡Divisas! Aunque ahora menos dólares y euros que monedas de Chile, Uruguay y Brasil. En todo caso, cualquiera sea el color del billete, con él comienzan los problemas. Leer mas »