Por
Mario Paoletti. Desde Toledo, España
Buñuel, el director de cine, decía que él se conformaba con que una vez por siglo se pudiese levantar de la tumba, dar un paseo por el Centro, leer los diarios y tomarse un martini seco en el bar de algún gran hotel. Pero a Hugo Ditaranto le parecía que eso era conformarse con muy poco:
–Como mínimo, yo quiero ser la “flor azteca”. Que pongan la cajita de vidrio con mi cabeza en Corrientes y Callao. No podré hacer nada más que mirar, pero a mí me basta.
No hubiera servido de nada, porque cuando se murió ya estaba casi ciego. Leer mas »